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Portada del periodico Diario de Avisos:
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Noticias
  • Dos vuelos traerán desde China a la Isla 45.000 mascarillas en 48 horas
    Un total de 45.000 mascarillas sanitarias, destinadas a médicos, enfermeros, celadores y resto del personal que presta servicio en los hospitales del Archipiélago, llegarán entre mañana y el martes a Tenerife a bordo de dos aviones procedentes de China. Según pudo saber DIARIO DE AVISOS, el primero de los vuelos, con 22.500 artículos protectores, partió ayer del país asiático y se prevé su llegada a la Isla a lo largo de la jornada de mañana, mientras que el segundo, con idéntico número de mascarillas, iniciará este lunes el viaje y llegará el martes, si no surgen contratiempos de última hora. La acción responde a una iniciativa solidaria de Encuentro Moda, cadena con más de un centenar de establecimientos en España, propiedad del empresario canario Raúl Méndez, que ha sufragado íntegramente la adquisición del material, cuyo transporte realiza la compañía DHL. La Asociación Villa Feliz, fundada por juristas tinerfeños y de la que la empresa textil es socia, se ha encargado de agiliza
  • El hospital de campaña para afectados por Covid-19 en el Recinto Ferial ya toma forma
    Tenerife sigue liderando las estadísticas en el número de positivos por coronavirus, una cifra que obliga a las administraciones competentes a ser consecuentes con la situación y adelantarse al posible colapso de los dos hospitales tinerfeños. Ayer, el Recinto Ferial de Santa Cruz de Tenerife comenzó a convertirse en parte de la solución a esa posibilidad real de colapso. Los operarios del Cabildo de Tenerife junto a Cruz Roja, comenzaron el montaje del hospital de campaña, en el que, si fuera necesario, se podrá acoger a entre 50 y 220 personas afectadas por coronavirus. Las primeras camillas junto con los paneles que harán las veces de habitaciones, comenzaban a llegar al Palacio de Ferias y Congresos capitalino, para ir cambiando poco a poco la fisonomía de un espacio cuyos fines nada tienen que ver con el actual estado de alarma y sus consecuencias. Tal y como detalló el presidente del Cabildo, Pedro Martín, tras el anuncio del acuerdo para ‘levantar’ este hospital de campaña, estas instal
  • Crónicas del coronavirus (I): el mundo de mañana no será igual
    Todo va demasiado deprisa. Tanto la propagación del virus como la circulación de otro virus, el de la información ininterrumpida y el contenido en bucle de las redes sociales. En medio de este clima, en estos últimos días de marzo, solo podemos estar seguros de eso. Debemos romper con la idea de una relación causa-efecto entre la globalización y la epidemia. A menudo vemos cómo esta idea refuerza unos instintos xenófobos: hoy, ‘virus chino’; mañana, recelo hacia los ‘extranjeros’ y ‘migrantes’, que, por cierto, nos preguntamos en qué ‘hogar’ se confinarán. También vemos cómo puede alimentar el clima de cuaresma planetaria, que se ha convertido en la tendencia del momento: “Demasiado goce; demasiada prosperidad; el mundo globalizado sufría una sobrecarga que solo podía enfriar una buena epidemia a la antigua usanza…”. Sin embargo, el mayor problema es que esta idea es falsa. No había globalización cuando la peste negra, que llegó desde Génova y Marsella, arrasó un tercio
  • A cien segundos de la medianoche
    Hemos acabado todos en la casa de Asterión, al que acusaban de soberbia, tal vez de misantropía y de locura. “Algún atardecer he pisado la calle,” admite el personaje de Borges, que retorna siempre antes de la noche al hogar por temor a que la plebe lo reconozca. Juega en los corredores a creerse perseguido por el minotauro, se deja caer por las azoteas, enloquece y finge recibir a su doble, le muestra la casa, que se multiplica en estancias infinitas. La casa es del tamaño del mundo. “Mejor dicho es el mundo”, sentencia. Hemos asistido, en pleno siglo de los mayores avances tecnológicos, a la disputa de hacernos con una simple mascarilla, a fabricarlas artesanalmente, a cubrirnos la cara con pedazos de papel. Somos el resultado de una metamorfosis en el túnel del tiempo hasta convertirnos en gentes de un viejo tiempo menesteroso que había desaparecido de nuestra memoria. Somos, o mejor, hemos vuelto a ser de una época antigua, cuando había que arreglárselas con lo poco que había y tirar hacia
  • Espera, espera
    Estoy en casa, esperando. Tengo 72 años, aunque no lo parezca, y no siento ningún síntoma de la enfermedad. Tomo pastillas para la diabetes tipo 2, para la hipertensión y para el corazón, aunque un cateterismo reciente –e innecesario– resultó altamente tranquilizador. Mis enemigos se van a chupar los dedos, pero es la puta verdad. Descuiden porque, con los tratamientos, ni soy diabético, ni hipertenso y mi corazón anda como una puncha. Llevo en casa 19 días, desde que regresé en barco desde Huelva. No tengo contacto con nadie y sólo he salido a la calle, como creo que ya he dicho, para ir al cajero, a cinco metros de mi puerta. Dos veces y de madrugada, para evitar a personas. Con guantes. Se está tratando a los enfermos con cloroquina, que es un fármaco contra la malaria. Su principal productor es la India, que ha parado las exportaciones. Algunas personas han hecho acopio del medicamento en las farmacias hasta agotarlo en las cooperativas. Si leo los periódicos digitales, me indigno. Si encien