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- Regularització
- Orbán
Muerto el perro, se acabó la rabia se suele decir. Y no ha tardado Ursula von der Leyen ni quince segundos en enterrar con alegría al incómodo Viktor Orbán, un individuo cuyo único delito a los ojos de la Comisión Europea ha sido velar con rigor por los intereses de su país, cosa que deberían hacer todos los mandatarios. Pero, ay, la Unión Europea camina hacia otras derivas y sirve a otros intereses muy diferentes a los nuestros, ciudadanos europeos que mantenemos con esfuerzo y sudor la elefantiásica estructura de poder en el viejo continente. Orbán ha sido un líder de la extrema derecha, pero no es por eso que se le ha rechazado una y otra vez en Bruselas. Su pecado capital ha sido mantener buenas relaciones con Rusia, porque su supervivencia depende de la energía que le proporciona el país de Putin. Ahora la única mosca pesada que sobrevive en la unión es el eslovaco Robert Fico, al que ya le pegaron un tiro para intentar acallarle. Pero la suya es una nación diminuta sin apenas peso político - Los que no dejan de volver
Me pregunto cuántas veces tiene que retirarse un torero para que la próxima pueda empezar a considerarse ya como la definitiva. Y ya puesto en ello, ¿a partir de qué período, después de cada una de ellas, la reaparición se considera conveniente? ¿Un año, dos años, tres años...? ¿Los seis meses de Morante de la Puebla entran dentro de lo normal en estos casos?Seguir leyendo ... - Vols d’estiu
Poques coses podem dir de la setmana passada, si no és que na Nataixa i el nostre espia van aprofitar que enguany les Illes Tropicals han recuperat la seva festa ancestral de dilluns de Pasqua. I que se’n van anar tots dos de viatge a França, on aquesta diada se celebra com a bonibé tota l’Europa d’origen carolingi.Seguir leyendo ... - Guerra i escoletes
A la política, com a la vida, moltes vegades cal triar i prioritzar una cosa per damunt d’una altra. En Trump serà com serà, però té una virtut: diu el que pensa. «Estem lliurant guerres. No podem ocupar-nos de les escoletes ni dels programes sanitaris», va dir l’altre dia en un exercici de sinceritat que deixa clar que aquestes despeses no són, per al seu govern, cap prioritat. Tampoc no hauria d’estranyar ningú, ja que, com bona part de les elits dels Estats Units, mai no ha cregut en l’estat del benestar. Sempre ha estat més partidari que cadascú es pagui el seu propi benestar. I si algú no pot, que s’espavili: açò ja no és problema seu.Seguir leyendo ...
23/08/1984 