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02/10/2022

16/09/2022



Noticias
  • Veinte mujeres del Bierzo participan en un estudio sobre bienestar emocional y soledad en el medio rural
    Siete de cada diez personas en España han sufrido soledad no deseada en algún momento de su vida, una realidad que afecta especialmente a las mujeres y que ha llevado a poner en marcha una investigación para conocer cómo influye este fenómeno en el medio rural y qué herramientas pueden contribuir a combatirlo. Ese es el objetivo de Mujer Rural DA+, un programa impulsado por COCEDER y financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, que en El Bierzo desarrolla el CDR AFA Bierzo con un grupo de 20 mujeres de Dehesas. La iniciativa acaba de cerrar su primera fase de trabajo, en la que han participado 180 mujeres de diez Centros de Desarrollo Rural repartidos por distintos puntos del país. Este pretest ha permitido recoger información sobre aspectos como el bienestar emocional, el apoyo social percibido, la autoestima, la soledad social, la participación comunitaria, la brecha digital, la carga de los cuidados o el sentimiento de pertenencia. En el caso del Bierzo, el proyecto busca
  • Sabores no tan primarios
    Es ácido. El sabor de la ira cuando alguien te rebate sin fundamentos una opinión. Agridulce la convicción de estar compartiendo el tiempo con personas que ni rozan con las yemas tu potencial intelectual. Es dulce, a secas, la certeza de estar dominando una discusión. Salada la incertidumbre, cuando no sabes exactamente si el debate lo ganas tú por méritos propios o por la supina estupidez de tu interlocutor. Amarga, del todo amarga, la seguridad de que has ejercido el papel de ignorante, de dialogante parco en intelecto, en la dichosa conversación. Es amargo igualmente el atisbo despistado de la pérdida de humanidad. Porque ya no cuentas el número de muertos al atravesar una frontera, sino los argumentos que te servirán para ganar un debate cuando salga el tema en cuestión. Porque ya no lees las noticias por entender el conflicto, sino por poder desmontar la verdad de quienes no lo entienden, superficialmente, igual que tú. Es amarga, del todo amarga, la impresión de que todo se queda en consignas;
  • Trascastro recupera su romería y mira al cielo tras los incendios
    Trascastro volverá a vestirse de fiesta este mes de agosto. La localidad del valle de Fornela prepara seis jornadas de actividades en honor a Nuestra Señora la Virgen de Trascastro, después de que los graves incendios del pasado verano impidieran que las celebraciones pudieran desarrollarse con normalidad. El fuego obligó entonces a desalojar preventivamente Trascastro y otras localidades del municipio de Peranzanes ante el avance de las llamas hacia el valle. La programación diseñada por la Comisión de Fiestas de Trascastro comenzará de manera excepcional el miércoles 12 de agosto, un día antes de lo habitual, para aprovechar uno de los acontecimientos más esperados del verano, el eclipse total de sol. Desde las 19:00 horas se organizará la observación del fenómeno y se regalarán gafas protectoras a los asistentes. En la provincia de León, la fase parcial comenzará alrededor de las 19:32 horas y la totalidad llegará hacia las 20:28 horas. Antes de mirar al cielo, la jornada inaugural de las fie
  • Biología: el argumento comodín para no cambiar nada
    Hay un momento muy reconocible en casi cualquier debate sobre desigualdad. Cuando los datos incomodan, cuando la experiencia se repite demasiado, cuando ya no basta con decir «eso son casos aislados», aparece una palabra que lo explica todo y no exige cambiar nada: biología. «Estamos hechos así». «Es natural». «Siempre ha sido así». «Hombres y mujeres somos diferentes». La frase suele sonar razonable, incluso conciliadora. El problema es que, casi siempre, no explica nada. Solo clausura la conversación. Confundir biología con costumbre es uno de los errores más persistentes –y más útiles– del discurso desigualitario. Porque la biología describe cuerpos; lo que hace la sociedad es asignarles destinos. Y ahí ya no hablamos de naturaleza, sino de normas, expectativas y aprendizaje. No hay nada biológico en que las mujeres asuman mayoritariamente la carga mental del hogar. No hay nada genético en que sean ellas quienes reduzcan jornada para cuidar. No hay una hormona que explique por qué se
  • Solo ante él, inclinaba el emperador su cabeza
    «Solo había una…». Aseguró el guía turístico al grupo de turno. Acababa de contar que cada día, el Palacio Imperial de Tokio recibía la visita de súbditos, funcionarios, militares, nobles y miembros de la corte. Y cada uno de ellos se postraba ante la majestuosidad divina del monarca en actitud de respeto y veneración. Pero todos y cada uno de los emperadores que se sucedieron en aquella gigantesca residencia supieron que sus conocimientos, desde los más tempranos, como la caligrafía que les instruía en el arte de manejar el pincel, y la grafomotricidad, que les permitía dibujar los sutiles trazos con la tinta en aquel papel elaborado a mano, hasta aquellas otras más embriagadoras, como la música y las artes cortesanas, o las protocolarias, como las reglas de etiqueta, la historia, la lengua e incluso el wasan, que incluía aritmética y matemáticas, ademas de nociones de geometría, eran debidos a las enseñanzas de una persona… Todos reconocían que sin el maestro sus ojos hubieran permanec