24/02/2020

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12/02/2020

11/02/2020



Noticias
  • Empaparse del otro
    Pisar de puntas mata las uñas, pero le ofrece a la bailarina una manera de ver y verse en terciopelo. Una delicadeza que se transmite y que tapa esos hematomas uñeros y los dedos encallados que se esconden bajo una imagen dulce, de apariencia fácil, casi liberadora. Y desde la atalaya del arte se ve mucho más cuando quien baila lo hace desde el dolor, precisamente para subir a un escenario que comparte cama con él. Con el acomodo imperturbable y peleón de un cuerpo veinteañero se acurrucan cinco síndromes. Sus apodos podrían dibujar un verso, un ballet o, mejor aún, un mantra que olvidar: Cascanueces, Wilkie, May-Turner. Todos han hecho casa en el cuerpecito mermado de Ainhoa. A sus 27 años sabe más de dolor que él mismo y se deja sorprender cada mañana por una nueva forma de hacerse sentir. Así tacha días: unos en rojo pasión, otros en un gris insoportable y los negros. Esos que bien podrían haberse ido por el retrete antes del amanecer. Pero ahora que ha conseguido echar cuentas en el calendar
  • El ruido de los tractores
    Una de nuestras visitas imprescindibles, si queremos vivir, es la que hacemos a los supermercados o pequeñas tiendas de nuestros pueblos. Frutas, verduras, carne, pescado, leche, huevos, bebidas… conforman nuestra cesta de la compra. Detrás de todo esto, aunque invisibles, están necesariamente agricultores, ganaderos, pescadores… Podríamos vivir sin otros muchos oficios, pero jamás sin estos. Entre tanto, los comercios obtienen beneficios, pero los productores se las ven y se las desean para no arruinarse. Escribimos estas líneas el mismo día en que se firma en Paraguay el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, que tendrá que ser ratificado en los respectivos parlamentos. Se dice que es un tratado muy importante, pero hay opiniones para todos los gustos. Lo cierto es que nuestros agricultores y ganaderos están consternados, puesto que, si ahora subsisten en medio de la precariedad, a partir de ahora pueden verse abocados sencillamente a abandonar sus explotaciones, por ruinosas. Ya de por sí no
  • Lunes triste
    Ayer fue Blue Monday, término popular que se utiliza desde 2005 para etiquetar al tercer lunes de enero como día más triste del año. Hace algo más de un par de décadas, un psicólogo, Cliff Arnall, dio con una fórmula para determinarlo. Se basó en varios factores que influyen a la hora de bajar el ánimo en esta época. En general, acabamos de reincorporarnos a la realidad de las rutinas después del descanso navideño, eso es algo que suele afectarnos. Además, los gastos extraordinarios hechos en las fiestas acentúan la escarpada cuesta de enero y toca hacer ajustes económicos. A esto le sumamos que los propósitos y metas ante el comienzo de un nuevo año se vislumbran ahora inalcanzables, lo que genera decepción. Y en un ambiente de jornadas frías, aún de poca duración, invernales. Tiene lógica que, de existir una jornada propicia para la tristeza, se sitúe en medio de este cúmulo de circunstancias poco favorables. Enero no es un mes para tirar cohetes. Sin embargo, es un concepto pseudocient
  • Con el tren de Matallana o manteniendo la ilusión
    Cada vez somos más y subiendo. Eso es lo que pasa cada sábado o domingo, como ha sido este caso, que se nos convoca a expresar nuestro descontento con las ideas que algunos nos quieren hacer comulgar con ruedas de las que ya no quedan porque, como los molinos a los que se llevaba a moler el trigo a cambio de la maquila que el molinero recibía por la molienda llevada a cabo. Nos manifestábamos miles de leoneses (y no exagero), sin ondear banderas de partido político alguno porque, que nadie lo dude, el tren de Matallana es, y sobre todo fue, despensa y vida de una generación, entre la que me incluyo, que nos alimentó con aquella leche con una nata para enriquecer esas rebanadas de pan que, con unos chorros de aceite, y con un poco de azúcar, hacía que la merienda fuera de nuestro agrado mientras jugábamos en los aledaños de la mencionada estación, la cual constituía nuestro fortín frente a los ataques foráneos. Como he comentado en otras ocasiones, vivo en sus cercanías y, cuando paso por ella, no
  • Emboscados
    Siempre estuvieron ahí, y algo bueno debió suceder para que durante 50 años de democracia hayan estado mayoritariamente callados, emboscados, lobos con piel de cordero, sabedores de que no gozaban del apoyo de la mayoría si decían lo que realmente pensaban o salían a la luz sus más que probables comportamientos inmorales. Pero, los tiempos cambian y no siempre para bien, como dice Rufián, cada vez más acertado en sus sencillas opiniones de lógica aplastante, «ahora está de moda ser facha». Esto no sería tan grave, si ser facha significara que, en lo pendular de la historia de la humanidad, ahora tocase el conservadurismo frente al progresismo, pero no se queda todo ahí, la ideología que crece amenazando los derechos, garantías y el sentido común que creíamos inmutables, es más peligrosa y compleja. No es mi intención disertar del porqué, la desafección de la política por parte de la ciudanía, el hartazgo ante determinados comportamientos políticos, la desinformación y un largo etc., del