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- Las cucerías de Cantón
- La misión
Hubo un momento en que la música dejó de ser música para convertirse en artes escénicas; en pequeños circos ambulantes con un plantel de bailarines tan amplio como el de una función de ballet y unos músicos tan metidos en el papel como para tornarse intérpretes. En esos circos, si no es por las inmensas pantallas, es difícil ubicar al «cabeza de cartel» por tratarse la suya de una hiperproducción tan costosa como la de una ópera –seguro que más–, acompañada siempre de unas luces tan histriónicas como el ruido de los bafles.Fue en ese momento, fruto de la enajenación consecuente de la contaminación lumínica y acústica, cuando dejamos de hablar de conciertos y empezamos a hablar de espectáculos. La dichosa transición han sabido aprovecharla bien las orquestas, que intentan presumir de sus teatrillos originales sin tener una sola canción original. Hay algunas que, de más alto caché, echan mano de sus numeritos, de sus trapecistas y su atrezo desmedido al estilo 'Stranger things', para di - Un sistema en tensión
España sufre una tensión permanente entre dos instituciones que nacen de la Constitución: el Estado de Derecho y la partitocracia. El Estado de Derecho consiste en que todos estamos bajo el imperio de la Ley, que emana de unas Cortes representativas y que aplican unos jueces independientes que adquieren su potestad por oposición; en otras palabras, en que la Justicia es igual para todos. La partitocracia, por el contrario, reúne todo el poder en las sedes de los partidos, en las que el líder de turno concentra o aspira a concentrar el poder ejecutivo, el poder legislativo, a través de los que ha colocado en su lista, y el judicial, por medio de la elección de los miembros de los órganos de gobierno de los jueces y de los que entran por el cuarto turno. También, por supuesto, el cuarto poder, que coloca bajo su bota por muy diversos mecanismos mercantiles. El Estado de Derecho se manifiesta cuando se juzga y condena a Urdangarín; y la partitocracia brilla cuando unos golpistas condenados tras un juicio - La gran inventada
El 21 de noviembre de 2024 el presidente Sánchez, al ser preguntado por las declaraciones de Víctor de Aldama dijo la famosa expresión: «Menuda inventada…». Casi dos años después tiene que ser odioso ese empeño de la hemeroteca en existir, porque lo que entonces parecían los delirios de un reo vengativo ha terminado para el señor Ábalos en una condena de 24 años por su implicación en el denominado «caso mascarillas» y muchos dicen que este caso es «el chocolate del loro», cuando se juzgue «hidrocarburos» va a destaparse la caja de Pandora. Periodistas, políticos y tertulianos opinan en los medios, para algunos es una condena ejemplar, a otros les resulta excesiva y llevan muy mal que Aldama no pise la cárcel por haber colaborado con la Justicia. De arrepentidos está el mundo lleno y ellos mismos aprobaron la ley que otorga beneficios a quienes aporten información, así se investigó la Gürtel en su momento y fue el actual Gobierno quien indultó a José Luis Peñas por ser delator. Luego - El dilema del prisionero
Jorge Arias está desolado, a bordo de un canguro, nombre con el que se conoce en el argot penitenciario a la furgoneta que realiza la conducción de presos de un centro a otro. Está siendo conducido al centro de Alcalá Meco. Nervioso, se va retorciendo las manos, sin poder dejar de pensar en los 20 años que le pueden caer por una estafa grupal que comenzó siendo un juego y se fue de las manos. En su cabeza resuena la fatídica conversación mantenida con su abogado justo antes de subir: «No te agobies, la fiscalía nos ha planteado una rebaja si colaboráis y confesáis el delito. ¡¡Solamente 5 años para Eduardo y para ti!!». Él le había respondido a su letrado: «No tienen nada, sólo pruebas por delitos menores de un año, ¡un engaño para que nos delatemos!, y lo sé: Edu no me va a traicionar…» El letrado insiste: «Te interesa confesar. Si él no confiesa y tú le destapas te ofrecen la libertad y toda la pena recaerá sobre él. Piensa en ti, Jorge». Él le escucha, pero en su mente solo re
04/01/2000 