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- Ozempic (o el mandato de la delgadez)
Somos nosotras quienes tenemos que decidir quiénes y cómo somos y qué sitio ocupamos. Nadie debe intervenir en esta percepción. La naturaleza nos ha dotado de herramientas suficientes para tener esta información objetivamente y esto nos hace autosuficientes. Estas herramientas son nuestros propios sentidos. Según la neurociencia, tenemos 7 sentidos, y los 5 más conocidos son los menos importantes (que sean menos importantes no quiere decir que no sean importantes), a saber: oído, vista, olfato, gusto, tacto, la interocepción y la propiocepción, estos últimos nos hablan de nuestro yo en primera persona, las demás… del mundo. Es imprescindible que cada una de nosotras sepamos que cada vez que nos preguntamos quienes somos y realizamos un ejercicio de reflexión y autoconocimiento, la percepción que tenemos de nosotras mismas es objetiva y revela una realidad que no se debe cuestionar. Y también es imprescindible saber que renunciar a una de estas herramientas, nuestros sentidos, nos hace vulnerables - De algunas tristes cosas
Lo confieso, tenía pensado escribir con mucho y buen humor del habitual espectáculo del PSOE leonés con los tira y afloja entre su dirección, ¿o director?, provincial, con el diputado nacional Javier Alfonso Cendón a la cabeza, y el alcaldable alcalde, José Antonio Diez, por ver quién ha de ser el candidato socialista en las próximas elecciones municipales. Me hace gracia lo ajenas que están ambas partes en contienda interna del ambiente político en general, del «estado de opinión», de las estimaciones de voto que se barajan de cara a las varias elecciones del año próximo. Está bien el optimismo, pero en moderadas dosis y más cuando todo parece indicar que en el mejor de los casos, y de nuevo, se dependerá de una tercera formación política para alcanzar la alcaldía. Tal parece que con la inauguración del nuevo curso académico y político se reinicien, no retos nacionales, provinciales y locales, sino viejas pendencias tendenciosas aun se den en el seno, de momento, de solo un partido polí - Pensar por uno mismo
Ya casi nadie te pone un corto o un butano. Aún así, te quedas en el bar, parapetado detrás de una botella de casi un litro, porque menos no te dan. Escuchas, al fondo, una conversación cualquiera y pronto descubres que ya no importa demasiado lo que uno piensa, sino de qué lado se está. No hace falta abrir la boca. Antes de que termine la charla ya te han puesto una etiqueta. Así que decides cambiar de bar, como quien sigue una vieja costumbre, eso sí, sin apurar la consumición. Te vas con esa sensación de estar huyendo de algo que, sin saber muy bien cuándo, parece haber quedado sepultado en el tiempo. Entre el ir y venir de tanto líquido me abarrunto una mezcla de cansancio y cierta sorna. Cansancio porque cada vez cuesta más decir una palabra sin tener que demostrar a quién perteneces. Y sorna porque algunos de los que reclaman fidelidades, cuando se apaga el ruido y nadie les mira, recuperan los matices y descubren que la vida tampoco era aquello de todo blanco o negro. ¿Qué nos está pasando - Cada cual en su sitio
Si hay alguien que sienta predilección por sus súbditos, es sin duda el rey de Marruecos que no duda en dejarlos abandonar el país para que viajen por toda Europa, con incierto futuro. A modo de iniciación los ha llevado a Ceuta que, de momento, es una ciudad española acogedora y agradable. El coste inicial fue de 150 muertos que desfallecieron en el mar. El Mediterráneo no es el Mare Nostrum de Roma, ni la hermosa visión que nos cantaron Serrat, ni Brassens. Más bien el 'Cementerio Marino' de Paul Valéry porque desde que se inició esta fuga son millares de cadáveres los que fondean bajo la inquieta superficie del mar. Realmente –y nunca mejor dicho– la importancia de estos enclaves españoles no es para los invasores, sino por el deseo de su monarca de reforzar su imagen, su poder y supongo, que su prestigio (que es mucho suponer). Ante él se postran los que renuncian a estos históricos territorios (que llevan siendo españoles desde hace cinco siglos) por alguna razón que los españoles no ent - Escuela 'Beato Antero Mateo'
Una de las grandes carencias que, en general, tenemos quienes nos decimos cristianos, es la falta de formación religiosa; y eso nos lleva, en ocasiones, a no entender algunas cuestiones. Pero, claro, no es de extrañar si la última vez que nos formamos fue en nuestra confirmación, cuando no en la primera comunión –depende, y mucho, de la edad–; y no hablo ya del Catecismo del padre Astete o del del padre Ripalda… Vamos, que no sabremos explicar, pongamos por caso, qué es la Biblia y cómo se formó, qué son los sacramentos, o cuál es la naturaleza de Cristo –eso de 'homoousios'–; como tampoco sé yo hoy, por ejemplo, resolver integrales o detallar el Ciclo de Krebs –y eso que lo estudié, y aprobé, en su momento–, o responder qué es la verdad en el ámbito de la Filosofía… Entre las diferentes posibilidades para continuar con nuestra formación religiosa –que las hay, y a todos los niveles–, la diócesis de León cuenta desde 2013 con la Escuela Diocesana 'Beato Antero Mateo' –llev
27/09/1995 