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- Historias de hombres que cambiaron por amor (del bueno)
No hablamos lo suficiente de los hombres que cambiaron por amor. Y no me refiero al amor romántico entendido como sacrificio o dependencia, sino al amor del bueno: el que nos invita a crecer, a revisar lo aprendido, a dejar atrás lo que hace daño. La historia patriarcal nos ha dejado demasiados relatos de hombres que dominan, conquistan o hieren. Pero también existen –y es hora de contarlos– hombres que se transformaron al descubrir que el amor no es poder, sino cuidado. Pienso en esos padres que aprendieron a cambiar pañales y a levantarse de madrugada, cuando en su generación nadie lo hacía. En hombres que dejaron de lado el mandato de la dureza para abrazar, llorar y hablar de lo que sienten. En compañeros que escucharon a las mujeres de su vida y entendieron que la igualdad no era amenaza, sino una forma de quererse mejor. En los pueblos, recuerdo historias de abuelos que, tras enviudar, aprendieron a cocinar, a coser, a cuidar nietos. Y que en ese aprendizaje tardío descubrieron una ternura que - Aprendices de Goebbels
El otro día me llamaba indignada una compañera porque un medio de comunicación había utilizado la palabra bulo en una información cuando el hecho al que se refería era un error en un comunicado de un organismo público que, a los pocos minutos, fue rectificado. Entiendo su indignación, pero no me sorprende en absoluto lo sucedido, porque hace ya mucho tiempo que nuestros políticos mataron la esencia y el significado de la palabra bulo y ahora no nos queda más remedio que aceptar las consecuencias. Con el único objetivo de no asumir responsabilidades y de aniquilar socialmente a periodistas y medios de comunicación empeñados en fiscalizar y controlar al poder, muchos de nuestros dirigentes públicos comenzaron a calificar como bulo toda aquella información que no les convenía y que dejaba al descubierto sus vergüenzas, si es que alguna vez las tuvieron. Esta práctica, que no empezó hace tanto, sigue más vigente que nunca, y la primera declaración de la mayoría de los personajes que luego acaban - La Roja
El fútbol siempre ha desatado en mí una especie de amor-odio, o quizás estos adjetivos sean acaso un tanto exagerados, dejémoslo en un 'fifty-fifty' entre manía y simpatía. No se me enfaden mis amigos futboleros, que son buenos y muchos, tranquilos Manuel y Yago, simplemente nunca he llegado a aceptar de buena gana que once hombres en calzones detrás de una pelota causen tal sensación como para paralizar el planeta. Primero les explico el por qué de la manía. Desde niños, el fútbol se queda la mejor parte. Sales al patio del colegio en el recreo y sus adeptos ocupan el 90 % del espacio, por lo que quienes no somos futboleros ya jugamos arrinconados, en los soportales, en una esquinita, hablando de nuestras cosas a gritos entre goles. Creces y cuando vas a una cafetería a tomar algo con una amiga o con tu pareja para disfrutar de una conversación interesante, hay fútbol. Traducido: si hay partido mejor no entres, todos están mirando sin pestañear la pantalla y gritan desaforados como si la vida le - Razones para el optimismo
Un sujeto como el que suscribe, que reúne todas las características para ser un apestado contemporáneo; a saber: blanco, católico, español, heterosexual, de derechas y fumador, debería sufrir cierto desánimo en medio de esta sociedad, especialmente ante la situación política que atravesamos. Y sin embargo me siento optimista. Puede que sea por aquello de que estamos aún cerca del llamado yellow day, el 20 de junio, el día más feliz del año, según dicen, por el mayor número de horas de luz, las temperaturas agradables y la proximidad de las vacaciones. Pero creo que hay otras razones para el optimismo. La reciente visita del papa ha sido una de las mejores noticias que cabía esperar. Desde luego por la desbordante manifestación de afecto que recibió por parte del pueblo español, y por el hecho de que demostró que existe una juventud muy diferente de la que exhiben los medios de comunicación, pero también porque supo moverse en un terreno sumamente complicado haciendo gala de una altura moral, - Astorga volverá a rendir homenaje a los 800 de Clavijo
Astorga recordará el próximo martes 14 de julio a los 800 hombres que partieron de la ciudad y sus comarcas para participar en la Batalla de Medina de Rioseco, considerada la primera de la Guerra de la Independencia Española. El homenaje comenzará a las 20.00 horas en la Plaza Mayor, desde donde partirá una comitiva hasta la calle Enfermeras Mártires de Somiedo. Allí se colocará una corona de laurel sobre la placa dedicada al Batallón Clavijo. El acto está organizado por el Ayuntamiento de Astorga y la Asociación Histórico Cultural Voluntarios de León, que un año más recuperarán la memoria de aquellos jóvenes que, bajo la enseña del Pendón de Clavijo, se enfrentaron el 14 de julio de 1808 al ejército francés. Los 800 combatientes procedían de Astorga y de las comarcas cercanas y acudieron a la batalla vestidos en muchos casos con ropas de campesinos, estudiantes y vecinos. Muchos murieron mientras protegían la retirada de las tropas españolas. Los supervivientes regresaron posteriormente a
20/10/1986 