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- Banderas blancas
La impresión de estar perdido en un monte de Lucillo, Valderrueda o Priaranza del Bierzo no es nada comparado con la sensación de participar en una conversación entre médicos. Más por cuestiones personales que de salud, a menudo comparto mesa con grupos del gremio y les puedo asegurar que seguir un mínimo hilo conductor en sus diálogos es, casi siempre, un esfuerzo estéril. Monopolizan la tertulia, vuelven de forma sistemática a asuntos sanitarios y se enredan en un lenguaje críptico para el resto de los mortales. Por odioso que pueda resultar, creo que esta cerrazón médica no es algo consciente: son tan pasionales en lo suyo que en ocasiones les cuesta asumir ciertas realidades o patrones que operan más allá de los pasillos de un hospital. Seguramente por este particular síndrome no descrito en la literatura médica, considero que los colectivos que convocan huelgas como la de esta semana contra el borrador del Estatuto Marco están cayendo en un desatino recurrente a la hora de plantear estas mov - Tedeum
Es posible que este nombre no te suene. Está en latín, es una oración, y conoces la música, aunque este año no la escuchaste. Es la que suena en Eurovisión y en el festival que no sucedió. Se trata de un canto religioso de acción de gracias, creado por un clérigo polifacético en el siglo XVII. La estrofa saltó a la fama por algo tan estúpido como dicho evento musicaloide. De no ser por ello sería absolutamente desconocido. Este año el anti semitismo de este gobierno y la política exterior atrabiliaria, impuso el silencio. Una auténtica baladronada que ya vimos en el boicot a la Vuelta Ciclista. A mí, este tipo de música no me gusta. Pero tampoco me gusta que lo prohiban y por eso este año lo seguí, al margen de la Televisión espantosa. Volviendo al Tedeum y a la paz que predica el Papa, hay controversias y afinidades que penosamente, arrastra la Iglesia. A lo largo de la historia sagrada han sucedido y aún suceden guerras y conflictos. En Oriente siglo III, el cisma de Arrio dio origen al ar - Del privilegio de leer un inédito
Feria del Libro y yo les hablaré del privilegio que es leer un inédito confiado por un joven poeta leonés que, en mi opinión, pronto será laureado por los lectores. Sabido es que un libro no se completa hasta que es recreado por el lector. Esa completación, tantas veces ignota para el autor, es un privilegio, pues a través de su total leída o bien en algunos poemas o versos uno se reencuentra a sí mismo, aprehende algo desconocido o reaprende algo olvidado. Ejerzo pues el "privilegio de introducción" por el privilegio de primera lectura de "Plurales inconcretos". Poemario que, introducido por citas de A. Gamoneda, J. Losada y J. A. Bernier, germina en cinco partes abiertas, sucesivamente, por citas de Á. Fierro, A. Colinas, J. A. Llamas, J. C. Mestre y G. Díaz-Plaja y regala desde el primer verso y poema, "Buscarse en los primeros versos", la honda sensación de estar degustando una obra de inusual madurez en autor tan joven. Paladear cómo algunos de los poemas se diría nacen de silencios ruidosos, - León, terraza y supervivencia
Hay una cosa admirable en el cazurro estándar y es su capacidad para detectar un rayo de sol con la precisión de un satélite militar. Incluso de intuirlo a días vista. Da igual que llevemos semanas de lluvia impertinente, viento criminal y temperaturas ideales para la cura del jamón o de comunión en polideportivo. Basta que el sol asome unos segundos en lontananza para que media ciudad salga disparada hacia una terraza como si acabaran de anunciar el fin de la guerra. Aunque se camufle de 'salir a dar una vuelta ahora que no pintea', existe un clima prebélico soterrado y la música de 'El hombre y la tierra' pone el contexto. Póngase en situación. Mes de marzo o inicios de abril. Calor no hace. Con la excusa de la Semana Santa, toca bajarse al centro a ver con qué alquimia extraña nos sorprenden esta vez los de las limonadas. Eso merece capítulo aparte y no será hoy cuando lo abramos. Volviendo al tema. Primavera 'fake' en el ambiente, el aire cortando la cara como una radial, pero ahí ve usted un m - La Casa del Ayer
Es La Cabrera una de las comarcas en donde mejor se conserva nuestra cultura: nuestras costumbres, nuestra lengua… o nuestra arquitectura popular. Y un buen ejemplo –salía el tema aquí mismo hace unos meses– es la localidad de Villar del Monte, que pertenece al Ayuntamiento de Truchas. Hace un tiempo que estuve por allí y, la verdad, simplemente dar un paseo por el pueblo ya es motivo más que suficiente para acercarse; pero es que hay mucho más: el molino, el Museo del Encaje, los espacios dedicados a la artesanía… Y la 'Casa del Ayer', de la que hoy te quiero hablar. Cuesta imaginar –tanto más cuanto más joven es uno– cómo era la vida en nuestra tierra hace unas cuantas décadas. Pongamos un siglo. Lejos –muy lejos– de las comodidades que tenemos hoy –y a las que no les damos la menor importancia–; y no me refiero ya a tener un teléfono móvil con el que se puede hacer de todo, o una televisión inteligente –con Netflix, qué menos–; ni siquiera a tener un ordenador o wifi. Esto
22/06/1971 