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- La paciencia del ciudadano
Si una palabra conoce muy bien el ciudadano español es «paciencia». Para conseguir una cita médica, resolver un trámite o recibir una respuesta, siempre parece que hay que esperar un poco más. Como si el tiempo de la gente fuera inagotable y esperar no tuviera ningún coste, además del de nuestro bolsillo en cada nómina. El problema es que sí lo tiene. Lo tiene quien lleva semanas esperando que un especialista valore su problema de salud, quien necesita resolver una gestión o quien ve cómo una incidencia altera su vida sin que nadie le ofrezca una solución, porque en este último caso el dinero no es una solución. Estos días no se habla de otra cosa que del escalofriante accidente ferroviario de Urda, Toledo, que ha vuelto a poner al país frente a una tragedia terrible. Hay familias que no volverán a ser las mismas y una investigación que debe esclarecer qué ocurrió. Sería irresponsable repartir culpas antes de conocer las conclusiones, aunque todos sabemos a quién señalar tras este desastre - Huesos, huesos
Mañana será la Noche de Difuntos y yo pienso en huesos, huesos. Me fascinan los huesos. Esa belleza grácil. Esa dureza eterna. Os hablaré de ello. Este verano fue un verano de huesos. Hice una ruta en bicicleta a lo largo del Danubio, jalonada de huesos. Un día nos detuvimos frente a una iglesia en una aldea mínima en el valle de Wachau. No era barroca, como casi todas las que nos encontrábamos. Tenía algo oscuro, primitivo. A su lado se levantaba otro templo más pequeño, cerrado a cal y canto, rodeado por un jardín-cementerio, donde las plantas crecían libremente sobre las tumbas. Los ventanucos de aquella nave me llamaron la atención. Me puse de puntillas para atisbar dentro. Había un altar y en los laterales dos ataúdes primitivos. Sobre el altar se elevaba una especie de Piedad y una cruz. Ambas, formadas por calaveras. Calaveras dispuestas artísticamente. No era una visión terrorífica, era una visión sobrenatural y, sin embargo, natural. Una especie de culto a la muerte. Leí después que - Maíz dulce
El presidente de la Junta ha asistido esta semana a la inauguración de una nueva planta dedicada al procesado de maíz dulce, en mazorca, de la empresa familiar segoviana Huercasa. Esta empresa lleva unos pocos años introduciendo el cultivo de este maíz de consumo humano en la provincia de León, donde varios agricultores lo cultivan con éxito, y es posiblemente el principal punto de suministro que tiene la compañía. Por eso nos alegramos del éxito de este proyecto empresarial, y agradecemos que este amigo, Félix Moracho, se haya fijado en nuestra provincia. El maíz dulce, en sus diferentes formatos de presentación para venta en lineales o en la restauración, nunca será mayoritario en una gran región productora como son los regadíos leoneses, pero es una opción más que además aporta un valor añadido que en una parte se repercute en el sector primario. En pocas zonas productoras encontrará la industria agricultores más profesionales que los leoneses, ni menores costes de producción gracias a n - ¿Estamos informados o vivimos preocupados?
Vivimos rodeados de noticias que parecen competir por anunciarnos un futuro cada vez más difícil. Abrimos el teléfono y aparecen guerras, tensiones internacionales, enfrentamientos políticos, el precio de la vivienda o los empleos que podría transformar la inteligencia artificial. Antes de comenzar el día, ya tenemos motivos para preocuparnos. Y en León tampoco faltan titulares que inquietan. El paro volvió a superar las 20.000 personas en septiembre; los incendios dejaron heridas en nuestra provincia y las dificultades de los jóvenes para independizarse siguen siendo una preocupación en Castilla y León. Son problemas reales, que merecen atención, respuestas y compromiso. Pero ¿cuánto tiempo pasamos hablando de ellos y cuánto dedicamos a prepararnos para afrontar lo que tenemos delante? No propongo ignorar la realidad, ni mucho menos dejar de exigir soluciones a quienes tienen responsabilidades. Estar informados es necesario. Lo que me pregunto es si hemos aprendido a distinguir entre conocer lo qu - Lo que queda del tercero
Que la vida es puñeteramente efímera es algo que en mi casa se confirmaba siempre con el ejemplo de Germán, secretario de ayuntamiento de otro tiempo, cuyo tema de conversación preferido era la tan deseada jubilación. Rara vez soltaba el asunto, ideando aquel retiro por encima de lo que permiten los sueños. Pero la vida vino con lo de la lechera y el cántaro. El pobre Germán llegó a jubilarse, pero dejó este mundo muy poco tiempo después de despedirse de la oficina, habiendo vivido de una ilusión que la puñetera anteriormente mencionada se encargó de chafar sin demorarse demasiado. Germán era sinónimo claro de que esto va rápido. Así lo veían mis padres, secretarios de ayuntamiento como él, que se quedaron por el camino antes incluso de disfrutar de un descanso que tenían más que merecido y cotizado. Porque la vida te la ve y te la dobla. Siempre. Supongo que por eso llevo unos cuantos años ya mirando el calendario de otra manera. Noelia me lo respeta, pero evoca a aquella hormiga que acumu
25/01/1961 