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- Demasiado
Demasiado joven para usar Facebook y demasiado mayor para usar Tiktok. Demasiado joven para echar mano de un diccionario impreso y demasiado mayor como para que esta columna la escriba ChatGPT. Demasiado niña para no tener dudas y demasiado adulta para airearlas sin ningún pudor. Demasiado tarde para terminar la carrera –para empezarla– y demasiado pronto para casarme –¿o no?–. Demasiado tarde para encontrar mi vocación y demasiado ingenua para dejar que ella me encuentre a mí. Demasiado íntimo este texto y demasiado poco el anterior. Demasiado vieja para sacar una foto de cada paso que doy y demasiado joven para sacar morritos cada vez que hacemos un 'selfie'. Demasiado mayor para llamarlo 'selfie' y demasiado joven para llamarlo 'autorretrato'. ¿O demasiado mayor por llamarlo 'selfie' y demasiado joven para no apreciar que soy demasiado mayor? Demasiado joven para que los adultos, a veces, me tengan en cuenta y demasiado vieja para entender lo que hacen los jóvenes cuando dicen 'sixseven'. Demas - «Elegís mal»: la inversión de la culpa
Hay una respuesta que aparece con una regularidad casi matemática cada vez que una mujer habla de desigualdad en las relaciones: «elegís mal». Es una frase breve, aparentemente lógica, incluso con un punto de consejo bienintencionado. Pero encierra una de las operaciones más eficaces para neutralizar cualquier análisis social: convertir un problema estructural en un fallo individual. La fórmula es simple. Si algo va mal de forma reiterada, no se revisan las condiciones en las que ocurre; se señala a quien participa en ellas. No se pregunta por qué se repite un patrón, sino por qué esa persona no supo evitarlo. Así, la desigualdad deja de ser una cuestión colectiva y se transforma en una suma de errores personales. El argumento funciona porque apela a la responsabilidad individual, un valor muy apreciado. El problema es que confunde responsabilidad con culpa. Y sobre todo, ignora algo básico: si miles de mujeres describen experiencias similares –carga mental desigual, renuncias constantes, desgast - La marcha Radetzky
Con aire marcial, pero sobre todo festivo, y a golpe de palmas, finaliza el concierto cada uno de enero. Es un evento ceremonioso que llega con el aura de una Viena imperial perfumada con fragancia que inciensa la novedad de calendario estrenado. Aroma Intenso de más de treinta mi flores procedentes de toda Austria que engalanan el Musikverein. Flores pregoneras para maquillar el paso del tiempo: las de Pascua, con distinto rubor al de las amapolas que cuajarán la primavera, rivales de las grandes margaritas que salpican la montaña al inicio del verano, y las alzameriendas, que empujan al melancólico septiembre que pronto se colará, legañoso… El mismo concierto de cada fin de verano: libros, uniformes, y entremedias despedidas entre suspiros y nostalgias tempranas. Concierto de año nuevo que anuncia reinventarse. Se esperan los Reyes, con la ilusión del encuentro inesperado, y la magia de lo desconocido… El mismo aire festivo cuando les abramos las puertas a nuestros reyes majos en unos días. Buscand - Pegasus lindos Pegasus
¿Recuerdan los mágicos versos de Don Antonio Machado? Seguro que sí, aquellos que dicen: «Pegasos, lindos pegasos, caballitos de madera.» El poeta evocaba con nostalgia los días de la infancia en los que somos felices subidos al corcel de un carrusel. Y como en un tiovivo, seguimos dando vueltas y más vueltas, los ciudadanos españoles a cómo solucionar y ayudar a nuestros hermanos ceutíes, que también son españoles, al menos por ahora, y no hallamos respuestas que devuelvan a la ciudad la normalidad que se merece. Marruecos está siendo meridianamente claro. Esta semana dos de sus ministros han afirmado que Ceuta y Melilla deben ser marroquíes. Y lo dicen tan panchos, a pecho descubierto, como vulgarmente se dice, «a calzón quitao», sin reparo lo sueltan. Margarita Robles, sin embargo, sigue diciendo que las dos ciudades autónomas son españolas, españolísimas y, por tanto, intocables. Ja. Yo no me considero ninguna experta en geopolítica, pero tampoco hay que serlo para saber que el eje Estad - Manuel García Álvarez (I)
Guardo un cariñosísimo recuerdo de mi catedrático don Manuel García Álvarez, cuyo fallecimiento nos sorprendió apenas iniciadas las vacaciones de agosto. Es cierto que, como han destacado diversos medios y autoridades, hacía gala de una humanidad excepcional y de un espíritu tan entrañable y conciliador como profunda y afinada era su visión del Derecho Político. En los primeros años 90, al final de la Perestroika, don Manuel, que dominaba y amaba el idioma ruso, formó parte de la Comisión Constitucional del Parlamento de la Federación Rusa, y finalmente participó en la Asamblea Constitucional celebrada en el Kremlin en 1993 de la que surgió el texto constitucional que fue aprobado en referéndum bajo el mandato de Boris Yeltsin. Su labor en este proceso no debió ser menor, puesto que Manuel García Álvarez es el único experto extranjero que cita Yuri Baturin, asesor de Gorbachov y de Yeltsin, y Secretario del Consejo de Defensa de la Federación Rusa, en una entrevista que concedió al diario
21/03/1937 