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- Ladra, Moure, ladra
Yo sólo quería que pusiera en el periódico 'culpables'. No quiero dinero, no quiero nada más. Fíjate si nos conformábamos con poco». Se lo dijo esta semana Manuel Moure, padre de uno de los seis mineros fallecidos hace ahora 13 años en el pozo de Tabliza, al periodista Nacho Barrio, después de enterarse de que la Audiencia Provincial ratificaba la sentencia que absolvía de cualquier responsabilidad en aquel accidente a los dueños de la empresa. Son culpables, Moure. Ahí lo llevas. Yo no sé si debieron tomar más medidas de seguridad, evitar que los mineros entrasen a una mina que llevaba días apestando a gas (obviamente creo mucho más tu versión que la suya), pero sí se que son todos culpables. Son culpables los empresarios de brindar un trato vejatorio a las familias de las víctimas.Son culpables los sindicatos de guardar un insultante silencio durante este tiempo con el que, una vez más, han quedado retratados.Son culpables los políticos a los que se les llena la boca de clase obrera y miner - Arturo Nogueira
Finalizaba octubre de aquel año de 1943. Las oscuras calles del barrio del Paraisín de Ponferrada se iban cubriendo de hojas que el aire indómito arremolinaba en aquellos rincones, donde las viejas casas del barrio se guarnecían unas a otras de aquellas inclemencias del invierno, que nunca tuvo piedad con aquellas familias trabajadoras que sobrevivían gracias al milagro de la honradez y el duro trabajo, que acuñaban los carnets de identidad de aquellos ponferradinos, que, como todos en el país, miraban al cielo, agradeciendo el seguir vivos y suplicando que el próximo invierno fuera más benévolo que el anterior y no hiciera tanto frío, porque este recorría las entrañas de aquellos que habían sido testigos de una maldita guerra, que solo pensar en ella hacía helar la sangre también por dentro, que naturalmente no tenía otro abrigo que el de la resignación. Así, mientras el aullar del viento golpeaba las ventanas de la mejor habitación de la casa, a la espera de un gran acontecimiento, como era - Eructa el amo, patada al perro
Decía El Tumbao cuando se ponía extraordinario a defender tanto los derechos humanos como los perrunos —que viene bien recordarlo esta semana que han hecho otra proeza en la Cabrera— aquello de «vamos a ser justos, si eructo yo (en realidad él decía eruto) no le pegues unas patada al perro». Viene la cosa a cuento en lo tocante a que he vuelto a sufrir un ataque de los lobos (en lleunés guardias civiles de Tráfico de a dos en dos)y no veo nada justo que si yo voy todos los años a comer los pinchos que generosamente nos ofrece la Guardia Civil por las celebraciones de la Santísima Virgen del Pilar, patrona de la Benemérita, que vengan los de tráfico y me cobren los pinchos incluso con adelanto o con carácter retroactivo, no se bien. Porque otros años, incluso el mismo día del Pilar, por la noche, ya me atacaron a la entrada de la gasolinera de Boñar, que encima erra fiesta. Me informaban de la infracción, con pelos y señales, a lo que argumentaba. - Señor, si llego a saber que me iban a cobr - Sin embargo
El desahucio de una anciana discapacitada de su casa de toda la vida ha sido retransmitido en directo para que pudiéramos comprobar hasta dónde llega la maquinaria que nos despoja lenta pero inexorablemente de nuestros derechos elementales. Para llegar a esas escenas dramáticas y a tantas otras ha tenido que intervenir una multitud de funcionarios públicos puestos al servicio de los intereses financieros privados que protagonizan ese expolio de derechos en todo el país: un sistema judicial que no ha tenido a bien amparar la fragilidad de una vida humana, un número elevado de policías que para sí quisieran ciertos delitos, personal de sanidad pública en tareas que les son propias aunque no apetecibles... Mientras tanto, quienes defienden los derechos de esa mujer y de todos en la calle son víctima de escarnio y manipulación públicos. No hay mejor negocio hoy día que el embargo de nuestros derechos fundamentales. Mientras salud y educación son invadidas por empresas o contaminadas por conductas empres - Objetivo: cargarse al alcalde
Alguien quiere liquidar a alguien. La frase, naturalmente, es un guiño a la que pronunciaba el célebre Miguel Gila en su famoso monólogo, donde explicaba cómo había resuelto el caso de Jack el Destripador. Fue todo un éxito cuando lo contaba subido al escenario, boina incluida, y lo sigue siendo hoy, en diferido, en el formato de vídeo. Aquí, en León, también hay 'alguien' que busca la desaparición de otro alguien -en este caso, el alcalde de la ciudad- por lo civil o por lo criminal (dixit Luis Aragonés); o, también, porque se le ha puesto en los dídimos tiempo atrás. A él y, por supuesto, a un puñado de acólitos, rebozados con el amorfo 'sí bwana' cada vez que abren la boca. Ese 'alguien' en cuestión no es otro que Javier Alfonso Cendón, el mandamás provincial del Partido Socialista, obsesionado con José Antonio Diez 24/7, modernismo que apuntan ahora los más fifís y chics de esta sociedad vanidosa, porque, señoras y señores, siempre ha habido clases, en palabras de una aspirante fall
24/07/1920 