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- A punto de estallar
Hace unos días, cuando me disponía a subir a un autobús urbano, sucedió que una mujer joven marroquí que estaba delante de mí se dio cuenta, ya dentro del colectivo, de que no le quedaban viajes en su tarjeta de transporte y tampoco llevaba efectivo. La respuesta de quienes allí estábamos fue unánime, casi nos peleamos los españoles de alrededor por pagar su trayecto, tuvimos que convencerla de que no bajase. Les cuento esto como una de tantas anécdotas que podrían narrase para evidenciar que los españoles no somos racistas. Y entre nosotros, los ceutíes aún menos, porque los «caballas», están acostumbrados a convivir con otras culturas en mayor medida que los habitantes de la península por obvias razones. Esto no significa, sin embargo, que no se sientan molestos cuando ven su ciudad ocupada por miles de personas llegadas de África que han tomado sus playas, sus plazas y sus parques. Y después de un mes, muchos siguen ahí y lo único que ha dicho esta semana el Gobierno es que tendrán que - Lo indefendible
No tiene ningún interés escribir sobre la actuación del Gobierno en el asunto de Ceuta. Es ya incontrovertible que tuvo conocimiento previo de los planes de invasión, que decidió no impedirla, y que, vacaciones del presidente aparte, ha centrado sus esfuerzos en una defensa cerrada de la dictadura alauí a pesar de saber perfectamente que estuvo detrás de la agresión. Para muchos españoles, incluyendo a buena parte de los afines al PSOE, son hechos de enorme gravedad que pasarán factura en las urnas; pero para otros no, y es esto lo que, desde mi humilde punto de vista, sí tiene un enorme interés sociológico y hasta psicológico. ¿Cómo puede un ser humano normal defender al Gobierno en este asunto sin estrellarse contra la lógica y contra la realidad? Es tan endiabladamente difícil que incluso sus muy bien pagados socios parlamentarios son incapaces de hacerlo. Salvo Bildu, pero claro, a los miembros de una organización que homenajea a los que hacían volar por los aires a niños pequeños podemo - Vísteme despacio que tengo Pisa
Los malos resultados españoles en el informe PISA, informan del retroceso en todas las competencias evaluadas: ciencia, lectura y matemáticas. Y el mayor descalabro, duele decirlo, se ha producido en comprensión lectora. La piedra angular del aprendizaje. Recientemente leí en el ensayo «Lector vuelve a casa», escrito por Maryanne Wolf, que lleva como subtítulo «Cómo afecta a nuestro cerebro la lectura en pantallas», lo siguiente: «Tampoco hay tiempo ni ganas para el cultivo de un ojo tranquilo, y menos aún para evocar los recuerdos de su cosecha». En una conversación con una maestra de infantil sobre la paciencia cuidadosa que conlleva enseñarle a un niño distintas habilidades, se lamentaba de que la irrupción temprana de la tecnología les genera limitaciones. «Algunos llegan a las aulas sin saber prácticamente hablar, ni siquiera ponerse un abrigo, estiran los brazos y esperan a que nosotros se lo pongamos». Parecen como sedados por el embrujo de las pantallas que se lo dan prácticamente to - El «no todos los hombres» y otras formas de cambiar el foco
Cada vez que una mujer habla de desigualdad, de violencia o de desgaste relacional, hay una frase que aparece casi de inmediato, como un reflejo: «no todos los hombres». Suele ir acompañada de un tono defensivo, a veces conciliador, a veces airado. Y casi siempre cumple la misma función: desplazar el centro del debate. Conviene decirlo desde el principio: es cierto, no todos los hombres. Nadie está afirmando lo contrario. Pero esa aclaración, en ese momento concreto, no aporta información nueva. Lo que hace es cambiar el foco: del problema estructural a la susceptibilidad individual. Cuando se habla de patrones —de cómo se reparten los cuidados, de quién renuncia más, de quién asume la carga emocional— no se está señalando a personas concretas, sino describiendo tendencias sociales. Responder con «no todos los hombres» equivale a decir «yo no», como si el análisis quedara invalidado por una excepción. Es una estrategia eficaz porque apela a algo comprensible: nadie quiere sentirse acusado. - Arrancan las obras de la senda peatonal entre Requejo de la Vega y La Bañeza
Las obras para construir la nueva senda peatonal de Requejo de la Vega en dirección a La Bañeza ya están en marcha. Los trabajos han comenzado en la margen derecha de la carretera al Páramo, coincidente con la travesía de la CL-622, donde el Ayuntamiento de Soto de la Vega proyectó a comienzos de este año una actuación destinada a mejorar la seguridad de los vecinos que realizan este recorrido a pie. El proyecto busca solucionar uno de los principales problemas que presenta actualmente este tramo, ya que no existe un itinerario específico para los peatones. Hasta ahora, quienes caminan por esta zona se ven obligados a utilizar las cunetas o, en algunos puntos, el propio arcén de una carretera por la que también circulan vehículos. La actuación permitirá separar ambos tráficos y ofrecer un recorrido más seguro. Las obras contemplan la construcción de una acera de hormigón de tres metros de ancho en la margen derecha de la Carretera al Páramo, dando continuidad también a los itinerarios proceden
21/04/1918 