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- Toscana, un privilegio para unos pocos afortunados
El primer viaje a la Toscana nos había dejado 'tocados positivamente' y queríamos repetirlo. Este grupo de 52 jubilados leoneses, la mayoría profesores, ha cerrado un ciclo de siete viajes a Italia, de ocho días, siempre en primavera. Hemos pateado toda Italia: Roma y su pasado imperial, Venecia y sus canales, Nápoles al pie del Vesubio, Sicilia amenazada por el Etna o la Emilia comandada por Bolonia. Todo ha sido fascinante. Empezamos por la Toscana y queríamos cerrar el ciclo allí. No es verdad que nunca segundas partes fueron buenas. ¡Cuántas veces habré estado en Florencia y Roma! Y siempre me voy con ganas de regresar. Nosotros queríamos volver a saborear la esencia de esta región. Deseábamos pasear por ese paraíso inconfundible donde los pueblos, entre paisajes idílicos, parece que se han detenido en el tiempo. Decidimos ir en la última semana de abril. Hemos regresado este lunes. Nuestro campamento base estaba en Florencia, en el hotel Roma, en el corazón de la ciudad, ente el Duomo y la S - Segundo viaje
Año 2004 o 2005: Jaime y un servidor acudimos ansiosos a la feria del vino de la Ribera que se celebra anualmente en Peñafiel. Era lunes por la mañana y el recinto donde se hizo era un escándalo: todas las bodegas de la Ribera del Duero daban a conocer sus nuevas añadas para los 'profesionales' del sector. Nos pusimos como deficientes. En teoría, debías probar un sorbito y devolverlo en un caldero acondicionado al efecto; home, por dios, ¡que sacrilegio! Nosotros nos bebíamos el vaso entero, ¡faltaría más!; echar a perder un Mauro, un Pesquera, un Pago de los Capellanes, un Cillar de Silos, ¡hasta ahí podíamos llegar! Hasta creo (no me hagáis caso porque llevábamos una cosecha adelantada), que probamos un Pingus, la 'creme de la creme'. El caso es que en el pecado soportábamos la penitencia, porque no te daban de comer en ningún stand y el néctar favorito de Noe nos pasó factura. Al fondo del local vimos una aglomeración de gente inusual y acudimos a ver qué pasaba: se nos abrieron los ciel - La tozuda realidad autonómica
A pocos días del trampantojo de celebración del 23 de abril, la realidad política se vuelve a dar de bruces con la realidad. El Ayuntamiento de Mansilla Mayor aprueba una moción a favor de la autonomía de León por separado. A falta se comprobar si el de Vallecillo llegó a pronunciarse o no (sería el octogésimo), hay 79 municipios que han manifestado su deseo de que la provincia de León forme su propia autonomía, con o sin la compañía de la de Zamora y, quizás, la de Salamanca. Con datos del censo de 2019, cuando se produjo la primera moción en León, los municipios que han votado sí o no (6 en ese caso), representan el 66.5 % del censo poblacional INE. De entre ellos, los que han votado que sí reúnen el 60,69 %, Los que dicen no, el 5,81 %. La proporción, para quien quiera cifras concretas es que más del 91 % de los municipios que se manifestaron quieren la autonomía de León. La ficción de que en unas elecciones autonómicas se hace una especie de referéndum plebiscitario, como pretenden a - Te miento, con o sin mampara
Los presupuestos generales del estado se han convertido oficialmente en esos deberes que se ha comido el perro. Recuerdo aquella vez que una profesora, o mediocre con ínfulas, nos pidió las tareas del día previo por orden de lista (siempre igual), y tras un intercambio de miradas respondí: si te digo que sí, te miento. No los tenía, no los había hecho, seguramente por falta de tiempo o de interés, por lo que las adversativas eran tan inútiles como viles. No, no había cumplido, así que clava aquí tu daga, hija de satán. Ahora los presupuestos no se hacen por la guerra de Irán, por el disparo a Trump, por M. Rajoy, porque Ekaizer se ha chinado con Cintora o porque la perrita se ha cagado en la alfombra. Ya carece de sentido, explicación alternativa o simbolismo democrático: seguir. Hasta la vertebración del dinero es algo secundario. Convertir el estado en lo que ha hecho con su propio partido, suyo, suyo y suyo, de la presidencia hasta el último funcionario. Sabíamos con detalle lo sucedido en a - León ante una nueva legislatura en la era de la inteligencia artificial
Es sabido que a finales del siglo XX se produjo en Occidente un cambio de paradigma político provocado por el desarrollo económico. Los expertos lo llaman «post-materialismo», y consiste en cómo se han recolocado las ideologías en aquellas sociedades que como la nuestra han alcanzado un alto desarrollo económico y social. Dicho de manera sencilla, si la política del siglo XIX y la mayor parte del XX formulaba sus propuestas respecto de los derechos más tangibles del ámbito económico y social (trabajo, salario, vivienda, igualdad ante la Ley, educación, sanidad), en las últimas décadas el foco ha cambiado hacia la calidad de vida y la plena realización personal. En ese tránsito la izquierda ha sido mucho más hábil que la derecha, quizás porque hizo de la necesidad virtud después del fracaso de la Unión Soviética, dejando de hablar tanto de economía para especializarse en «derechos de última generación» tales como la protección ambiental, la igualdad de género, la identidad personal, lo
07/05/1914 