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- Herido el conductor de un camión volcado en la A-6 en Congosto y corta la carretera
El conductor de un camión, un varón de unos 40 años, resultó herido esta madrugada tras volcar el vehículo en la autovía A-6 a su paso por Congosto. El accidente se produjo a las 5.09 horas en el kilómetro 382, en sentido Galicia, y obligó a cortar la circulación. El hombre se encontraba consciente y presentaba una brecha en la cabeza, según la información facilitada por los servicios de emergencias. Hasta el lugar se desplazaron efectivos de la Guardia Civil de Tráfico y de los Bomberos de Ponferrada, además de Emergencias Sanitarias-Sacyl, que movilizó una UVI móvil para atender al herido. El conductor fue trasladado al Hospital de El Bierzo. El vuelco provocó también un derrame de líquidos del vehículo, por lo que fue necesaria la intervención de los servicios de emergencia. - Monumento al 'sindivago'
Entre la pose sabática del peregrino de San Marcos y la contemplativa del 'divorciado' de la Plaza de Regla. Con la mano izquierda abierta a limosnas, como la Negrilla. Con la derecha señalando y guardando un puñal, como Guzmán. Al mismo tiempo, de brazos cruzados como el Quijote de Vegazana y trabajando sentado y sin demasiada prisa como el Gaudí de Botines. Un león saliendo de las alcantarillas más para poder respirar que con intenciones de rugir. Las estatuas leonesas parecen una alegoría tras otra de aquello en lo que se ha convertido la acción sindical. Un monumento al 'sindivago', a la versión más indolente y acomodada de quienes otrora anteponían la clase obrera a sus propios intereses. Con las reivindicaciones de la provincia en segundo plano, los principales sindicatos se centran en la huelga general de dentro una semana. Un paro que nace con la contradicción de raíz de plantearse contra la oposición, por nefasta que esta sea y que es, y con las dudas más que razonables de por qué no han - El Magosto de Santa Marina
Los castaños, y toda la cultura asociada –ya ha salido el tema aquí mismo en alguna ocasión–, forman parte de nuestra cultura desde hace siglos; especialmente, claro está, el magosto, una celebración cuyo origen se pierde en la memoria, en la que compartir un buen rato con familiares y amigos en torno a castañas asadas en una hoguera, acompañadas generalmente de vino y de otros alimentos de la tierra. En las últimas décadas, además, los magostos se han popularizado como grandes fiestas públicas que reúnen a un buen número de gente, organizados en numerosas poblaciones leonesas por entidades de todo tipo: ayuntamientos, juntas vecinales, asociaciones… Y, de entre todos ellos, destaca por su trayectoria el de la localidad berciana de Santa Marina del Sil –que pertenece al Ayuntamiento de Toreno– que, convocado anualmente por su Centro de Iniciativas Turísticas –cuya actividad, por otra parte, es digna de todo elogio–, alcanza este año su edición número 44, que se dice pronto. La puest - El puto Jefe, con perdón
Nunca me atrevería a utilizar semejante título si no lo hubiera consagrado el ministro Puente. Podría haber dicho «el baranda, patrón, superior, amo» u otra denominación más propia. Pero ya sabemos la naturaleza un tanto zafia de este sujeto. Creo que se ganó la admiración de su puto jefe cuando insultó a Ramón Tamames que, a pesar de su avanzada edad, es de una talla intelectual de primer orden. Su «Estructura Económica de España» encierra todo cuanto ignoran los que gobiernan este País. Y es un catedrático de verdad, no de pacotilla, como nos hizo creer la presunta Begoña Gómez. España lo está pasando mal. Los miserables se han adueñado de las calles y lo que era secularmente bueno, se degrada por la pátina pútrida y corrupta de las esferas del gobierno. Todo vale, la rapiña, las putas, los macarras de discoteca, el no trabajar y vivir de ayudas inmerecidas. Enfrentar a los hijos con los padres. Pero hablando de olor, el perfume más pestilente lo lleva Oscar Puente. Por cierto enemigo - Entreverado de versos
Hoy, conste, no me es fácil enfrentar la redacción de este texto semanal. Por vez primera siento su escritura como una obligación. Y ello, aun a sabiendas de que tal no es. Pues más bien es -así la tuve y supe, tengo y sé, y tendré y sabré- una gracia que nada más tiene de imperativo que la exigencia moral o ética por la que mi libre voluntad la guíe. Quizá la causa sea el dolor y abatimiento ante tanta muerte injusta, imprevisible. Muertes que nuevamente, y cómo bien escribió y enseñó en su día el poeta Félix Grande, nos recuerdan que «Tal como están las cosas / tal como va la herida / puede venir el fin / desde cualquier lugar», en cualquier momento, cualquier día. Mas pronto el hombre irá amainando la aflicción y haciendo caso omiso del poeta y volveremos a nuestra falsa y cotidiana eternidad, a nuestra soberbia divinidad de pies de barro. Volveremos a ser hiena y lobo para el hombre, nuestro igual. Volveremos a contemplar injusticias a cualquier distancia y todo esfuerzo no irá a su e
26/11/1892 