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- El turismo, pendiente del queroseno
El precio del queroseno que mueve los aviones ha subido más que el barril de petróleo. El incremento de un 130% del combustible para la aviación, un coste que supone la cuarta parte del gasto de un vuelo, motiva a las aerolíneas a ajustar su operativa. Se han cancelado vuelos y reprogramado rutas ante la previsión de costes más altos y una posible restricción del abastecimiento si permanece bloqueado sine die el estrecho de Ormuz.Mientras España se perfila como una alternativa segura para el turismo frente a otras opciones más próximas a la zona de conflicto, el sector teme que el recorte de operaciones, por la escasez de combustible y el incremento en el precio de los billetes, ponga en riesgo la expectativa de rozar los cien millones de visitantes. El turismo necesita volar sin restricciones al queroseno. - La España inmoral
Hay una España, madrugue o no madrugue, que fruto de la inconsciencia, la indolencia, y, ante todo, de la vulgaridad tribal de los partidos políticos, ha convertido la inmoralidad en su forma de ser. No hay nada mejor que ver la reacción de nuestros paisanos ante los casos de corrupción que se sustancian en el Tribunal Supremo y en la Audiencia Nacional para comprobar cuál es el estado de devastación ética de una parte de nuestra sociedad.Para un ser moral, la corrupción es una termita que, voraz y sin modales ni aviso previo, devora el maderamen de todo un sistema político y administrativo. Alguien debió confundir en España el viejo aforismo por el que deben elegirse siempre para las más altas magistraturas a los más honrados y tratarlos como si fuesen delincuentes. En suma, alguien debió leer que hay que escoger a los más deshonestos y vigilarlos como si fuesen honorables. Y tanta costumbre tenemos de ello, que, como sociedad, hemos metabolizado como algo consustancial que nuestros políticos sea - La mujer de Gene Hackman también murió de hantavirus, la infección que alarma en el MV Hondius
El hantavirus está copando titulares después de que se detectaran en el crucero MV Hondius siete casos. Sin embargo, hace un año ya se habló de esta infección respiratoria, y es que fue la causa de la muerte de Betsy Arakawa, mujer de Gene Hackman.En el buque, que partió del puerto argentino de Ushuaia el 1 de abril y se dirigía a Cabo Verde, para terminar en Canarias, van unas 150 personas (14 españolas).El hantavirus es una infección respiratoria que afecta a roedores, pero que puede dar el salto a humanos, como ha sido este caso, en el que se han infectado siete personas del crucero, de las cuales tres han fallecido y una está grave.También fue el caso de Betsy Arakawa, esposa del actor estadounidense Gene Hackman, que falleció a los 65 años en su casa alrededor del 12 de febrero de 2025 a causa del hantavirus.El Departamento de Salud de Nuevo México (EEUU) encontró, un mes después de la muerte, múltiples roedores muertos y nidos en varias dependencias de la vivienda, así como heces de estos - Este es el protocolo que siguen los cruceros si hay muertes a bordo: traslado, morgue... y señales para evitar que los pasajeros lo sepan
A bordo del crucero Hondius han muerto tres personas, aunque los casos de hantavirus han sido más. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado siete. Además de los tres fallecidos, una persona está grave y otras tres presentan síntomas. Mientras, las autoridades de Cabo Verde anuncian su "plena disposición" para facilitar la "evacuación" aérea de los enfermos a bordo del crucero.La situación sigue siendo crítica y seguramente angustiosa para los pasajeros del Hondius, unas 150 personas. Es inevitable tener miedo al contagio y estar deseando abandonar el barco, que de sueño ha devenido pesadilla. Pero es que además, han tenido que convivir con los muertos desde hace días, porque la primera persona en fallecer lo hizo el 11 de abril, hace casi un mes.Ese día está registrada la primera muerte: un neerlandés de 70 años. Su cuerpo acabó desembarcando en el territorio británico de Santa Elena, a unos 1.900 kilómetros de la costa africana. Pero para ello tuvieron que pasar dos semanas. El - Que sepan algo
Me gustaría que volviéramos a los tiempos en los que alguien sabía algo. Quizás idealice aquella mínima jerarquía del conocimiento: que alguien estudiara, investigara, contrastara, poseía un valor reconocible en casi todos los campos que no se colocaba en el mismo plano que una intuición lanzada en una red social a las ocho de la mañana.En los últimos años hemos asistido a una erosión sistemática de esa confianza. La pandemia fue el laboratorio perfecto: epidemiólogos, virólogos y médicos comparecían a diario, mientras a su lado proliferaban tertulianos improvisados, hilos virales y vídeos de medio minuto que reducían la complejidad a una consigna. Lo vimos con las vacunas, con las mascarillas, con cualquier dato incómodo. Con el cambio climático: informes del IPCC frente a opiniones que niegan, minimizan o reinterpretan sin base alguna. Que la AEMET se haya visto obligada a desmentir bulos sobre olas de calor o manipulación de datos debería escandalizarnos.El deterioro del discurso políti
29/04/2009 