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- El oro de los museos
Hace algo más de un siglo el tesoro de Aliseda (Cáceres), cima de la orfebrería tartésica, fue hallado fortuitamente y, antes de rescatarse, llevado a fundir a un joyero que lo pagó al peso del metal. Podríamos sospechar que no alcanzaría mucho valor a causa de su inexistente ley y una posible mezcla con otros elementos, pero parece ser que no es así y el oro es siempre oro. Durante estos últimos años los metales preciosos han multiplicado su valor en una escalada sin aparente techo, espoleados por la crisis de otros bienes especulativos y la inestabilidad mundial. Con ello ha cambiado la actitud de los ladrones ante los objetos de oro y otros materiales preciosos exhibidos en los museos: los robos han proliferado y sus maneras han cambiado: son asaltos directos, rápidos y violentos. Así el sucedido con el tesoro de Villena, conjunto insigne de la Edad del Bronce europea, el pasado 27. No es difícil robar en un museo. Resulta más sencillo que en la mayoría de las joyerías y da igual la escala o im - Sánchez con calzador
Otra estrella en la camiseta, lo más celebrado. Y lo más grave, según nos hacía saber la hoja apostólica local (HAL) que carros y bueyes no podrán transitar el cinco de octubre por la calle Ancha, cagüental. Salvo eso, el verano de mirar pal´sol a lo tonto apenas ha cambiado algo. Es triste tener que retomar donde lo dejamos ayer, en los grandes líderes de opinión. Ahí están los nuevos divos del columnismo, obsesos del pasquín dirigido por un Manso mediocre –los jiménez, arcadis, latorre y demás familia– que tanto veneran a Umbral como maestro pero no siguen sus consignas: «… el artículo debe tener una sola idea. De otro modo es un barullo. (…) El artículo es el desarrollo grácil de una idea, o de una emoción». Sin embargo, ellos no dejan pasar ni una sola de sus deposiciones sin acordarse de Sánchez, venga o no a cuento. De forma paranoica, enfermiza. Ahí está ATrapiello (tal gusta de etiquetar; parece ser su último hallazgo) que está hablando en sus sabatinas vomitivas de China - Tayeb
Tayeb es el pastor del rebaño de Las Pintas, allá para las montañas de Riaño. De no estar Tayeb posiblemente, casi con seguridad, no habría rebaño en este paraje porque «es más difícil encontrar un buen pastor que un mal ingeniero», como bien explicaba Santiago el de Argovejo, que era pastor, no sé si bueno, pero buen conversador sí, el mejor. Tayeb salió de Argelia nada más cumplir 18 años. Eran cuatro hermanos y ahora viven en cuatro países diferentes de media Europa. Tayeb llegó a Marruecos y desde allí, en las navidades de 2025, cruzó a nado hasta Ceuta (¿os suena?). Tardó toda la noche en recorrer —calcula él— 16 kilómetros pues nadó dando rodeos contra el miedo. Llegó al amanecer, exhausto y con miedo pues le sobrevolaban bandadas de gaviotas que temía que fueran un aviso para 'las fuerzas del orden'. No lo fueron. Durmió sin techo hasta que le encontró Cruz Roja y ha recorrido ciudades y trabajos hasta llegar a Las Pintas, donde te regala una sonrisa y unas palabras pues ha - 'Todo lo que fuimos'
Tras los atentados cometidos por Hamás en octubre de 2023, la Unión Europea invocó el derecho de Israel a defenderse para justificar la brutal respuesta del Estado sionista contra la población palestina. Una reacción desproporcionada –el teólogo y jurista Francisco de Vitoria sostenía que, aunque la única guerra legítima era la defensiva, esta debía realizarse siempre de manera acorde a la ofensa recibida– que olvidaba, además, todo el pasado de enfrentamientos entre Israel y Palestina. Un historial de violencia que no comenzaba, en ningún caso, en los ataques del 7 de octubre, sino que se remontaba varias décadas atrás. Negar la propia historia no solo impedía comprender la magnitud y el origen del conflicto, sino que permitía excusar de manera inmoral una respuesta que la Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas calificó en 2025 como genocidio contra los palestinos de Gaza, una conclusión que ha vuelto a reiterar en 2026. Quizás con ánimo de enmendar est - Las casas azules de Villafranca del Bierzo
Eran ya pasados los primeros años del siglo XVI cuando un labriego de Villafranca traía una piedra azul que se moldeaba con cierta facilidad y dejaba un color azul verdoso que la hacía muy agradable a la vista. El señor, al que de alguna manera servía en la recogida de las cosechas, le pidió que le trajera algunas más en la caballería que tenía para desplazarse hasta Villafranca y que todavía no había terminado de pagar por los altos costes de los réditos que entrañaba el préstamo que le había otorgado el señor a quien servía y de alguna manera adoraba, dado que le daba a ganar muchos jornales y pequeñas prebendas. Manuel, que así se llamaba el vecino del pueblo de Villagroy, próximo a Villafranca, cargó en las alforjas de su asno algunas piedras más que florecían a flor de tierra y se las llevó solícito a su benefactor, llamado don Gerardo, quien, al verlas, trató de recortarlas él mismo con un martillo y observó que era muy fácil conseguir domesticar aquellas piedras. Por lo que pen
16/11/2023 