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- No tengo yo más que hacer
Cada vez que los leoneses anuncian una manifestación se deben de activar todos los protocolos de emergencia. Hasta Mazón apura gintonic y pregunta dónde se celebra el Cecopi más próximo. Con lo que cuesta levantarnos del sofá, tan dados a decir lo de «no tengo yo más que hacer...», cuando al fin conseguimos ponernos de acuerdo para sacar a la calle la rabia por alguno de los millones de motivos que nos rodean resulta que, a continuación, se desata alguna catástrofe que hace nuestro protagonismo mucho más fugaz de lo que ya resulta de por sí. Salimos a gritar que León era el nuevo Detroit en febrero de 2020 y a los cuatro días nos confinaron. El chino que se comió un murciélago seguro que tenía parientes en Pucela y lo hizo por ningunearnos. La tradición de protestas que terminan siendo invisibles viene de tan lejos que, si aquí hubiera chirigotas, en el próximo carnaval le dedicaban cuplés. Ya en 1984 se celebró una manifestación por la autonomía leonesa que todo el mundo califica de hist - Casilla 58
En el Juego de la Oca si uno cae en la casilla de la calavera –o «casilla de la muerte»– se debe comenzar de nuevo la partida. Algo así está ocurriendo. Hemos vuelto a muchas casillas de salida o, quizás, hemos vuelto a un gran inicio general después de caer en la casilla ultra –o «casilla Trump»–. Ese retroceso se aprecia en particular en aquello de lo que hablamos y de lo que deberíamos estar hablando. Hace tres o cuatro tiradas de dado estábamos debatiendo sobre las medidas más eficaces a corto y largo plazo para detener o aliviar un cambio climático que los científicos dan por seguro desde hace décadas y la población mundial, aparte de sufrir, conocía como verdad irrefutable. Hemos vuelto ahora a la casilla de discutir con cenutrios si existe o no el principal dilema de la humanidad. Hace un par de tiradas teníamos claro que la migración era un problema originado en las condiciones de vida de los países de origen que impulsaban a muchas personas a buscar algo mejor. Y que debía tra - Echarle la culpa a Dios de un catarro
El pasado domingo no tuvimos misa en el pueblo. Resultó, por estas cosas de España Inexistente, que la feligresa Mili llamó al cura para que no viniera. «Solo vamos a ir dos, Tere y yo, y Tere dice que casi mejor si no vienes porque tiene algo de catarro y con el frío que hace en la iglesia». Y aunque el párroco quería subir, todo hay que decirlo, tener una ratio de 1:1, un cura para un feligrés (feligresa en este caso), parece casi un pecado. Y si va Tere y coge más catarro nos metemos en problemas de índole incluso teológica porque acusar a Dios de provocar un catarro no es asunto menor, que diría Marianico, provocamos un debate que incluso supera las capacidades de razonamiento del Grupo de Filósofos de la Rural sin Obra Publicada, porque para lo teológico tenemos a Juanín El Obispo y ahora fue abuelo en Galicia y no puede razonar estos asuntos. Y por más que El Papa se llame León no es seguro que el Vaticano avale reprobar a Dios por provocar desde el cielo un catarro en la tierra. Total, qu - Silencio y pan caliente
Hoy quedan 333 días del año, según el calendario gregoriano. Dato que no sé si importa a alguien, pero lo digo porque me encanta ese número. Hoy es Santa Brígida y esta noche nos cubrirá la Luna de Nieve o Luna del Hambre, acudiendo una vez más a la tradición ancestral de los nativos norteamericanos, de bautizar cada plenilunio con algo relacionado con la naturaleza o la agricultura. Resulta fácil deducir el doble nombre de la luna llena de febrero porque en época de nieves no tendrían fácil el asunto de la caza y recolección de alimentos. Supongo que tampoco importará mucho este dato, pero también me gusta y lo cuento porque coincide que el paraíso llamado Valle del Tuéjar, en el que nací, también es conocido como el Valle del Hambre, sin necesidad de explicar el motivo, que el propio nombre indica. Arrancó el año con todas las borrascas del mundo pisándose los talones, como con prisa. Se aliaron lluvias y vientos con nieve, tornados, inundaciones y aludes. Todos venían bautizados. Gorett - Un par de píldoras
Hay veces que eso de las mociones (y no las de censura, precisamente) es un cuento chino. O un lavatorio de manos y un quedabién. Nada nuevo bajo el sol. En la Diputación se aprobó una el último miércoles presentada por la UPL, eso sí, a vueltas y revueltas con lo de la integración de Feve en el centro de la ciudad. Y hasta se discutió el documento, oiga. Qué cosas. Total, para qué; pues para nada. En esto del tren de Matallana mucho bla, bla, pero al final ni una peladilla que llevarse a la boca. Aún esa carencia los leonesistas resisten el dúo. Cogobiernan el Palacio de los Guzmanes y quieren continuar hasta el final del mandato. Una vara de mando entre las manos es muy tentador y el PSOE, con estos socios de la bandera carmesí, va bien en la burra. Total, se firman los pactos, se incumplen los que no interesan a la matriz central, al ministerio, y aquí paz y después gloria. Si esta es la estrategia que la muchachada pro autonomía de León se echa al morral, cabe concluir que lo suyo es una labo
01/01/2012 