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- Castelao recupera un siglo de Villafranca desde la ventana a su Plaza Mayor
Hay lugares que no necesitan moverse para contar una historia. Basta con mirar las fotografías que han quedado atrapadas en ellos. La Plaza Mayor de Villafranca del Bierzo es ese espacio que durante más de un siglo ha visto pasar generaciones, celebraciones, procesiones, autoridades, comerciantes, artistas, vehículos y acontecimientos que han ido dibujando la historia cotidiana de la villa. Ahora, una parte de esa memoria se reúne en un pequeño libro que tiene mucho de álbum familiar y mucho de viaje en el tiempo gracias a Santiago Castelao. Villafranquino y ferretero de toda la vida, es también una de esas personas que han ido dejando poso en la localidad casi sin proponérselo. Desde 2014 mantiene el blog Villafranca del Bierzo día a día, una ventana desde la que ha ido recogiendo imágenes, historias y recuerdos de la villa. Defensor también de la naturaleza, Castelao vuelve ahora la mirada hacia la memoria de su pueblo con Plaza Mayor-Villafranca del Bierzo, un volumen que permite recorrer más de u - Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo
Los argentinos, esos tipos inclasificables, son capaces de describir el mundo en un tango o la vida en una canción. Otra cosa es a los que después eligen para que les dirijan, que no son capaces de explicarlo ni ellos mismos. Andamos dándole vueltas a lo que no pasa y resulta que ya lo había contado ellos hace muchos años. Ahí esta el gran Julio Sosa y su Cambalache, un tango, cómo no: «Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé en el quinientos diez, y en el dos mil también. Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos contentos y amargaos, valores y doblés. Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldad insolente, ya no hay quien lo niegue. Vivimos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo manoseaos. Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, pretencioso o estafador. Todo es igual, nada es mejor ¡Lo mismo un burro que un gran profesor! No hay aplazaos, qué va a haber, ni escalafón, los inmorales nos han igualao». Nada que añadir, señor - Las centenarias que han visto cambiar El Bierzo entero
Hay cosas que desaparecen sin que nadie las declare desaparecidas. Se acaba el trabajo que se hacía entre todos, desaparecen las reuniones al calor de una casa, deja de escucharse una conversación porque ya no hay quien recuerde cómo era aquello. Y un día quedan solamente las historias de quienes lo vivieron. Adelina Gómez Panizo y Angélica Encinas Blanco son dos de esas personas. Las dos nacieron en Priaranza del Bierzo con apenas cuatro años de diferencia, en 1932 y 1936, y han atravesado prácticamente un siglo de transformaciones. Han conocido la escasez, el trabajo desde niñas, la emigración, el campo, las fábricas, las fiestas de pueblo y una forma de entender la vida basada en la familia y en los vecinos. Sus recuerdos, recogidos en el proyecto 'Historias de Vida' de Bierzo2030 impulsado por el Consejo Comarcal del Bierzo, son también una fotografía de la comarca que fue. Adelina recuerda aquella infancia en la que guardar las vacas, ir al monte a buscar leña o escobas, segar la hierba y lavar - Recapitulación y conclusiones
En el año 1988 se inscribió en el Registro Nacional de Asociaciones de ámbito estatal, la Asociación de Amigos de los Relojes de Sol (AARS), cuyos fines son la promoción y difusión de los conocimientos referentes a los relojes de sol, su cálculo y trazado, construcción y emplazamiento. También el desarrollo y fomento de estudios históricos, geográficos y matemáticos, relacionados directa o indirectamente con los relojes y calendarios solares. A través de la amplia información que esta asociación (AARS) ha hecho pública, es posible hacer una evaluación bastante acertada del interés que a nivel de España y también a nivel del Mundo, tienen los relojes-calendario solares que hemos venido describiendo en este y los 4 capítulos anteriores. En la misma hay un extenso inventario de relojes de sol de España y del resto del Mundo. Lógicamente también hay reiteradas referencias a estos relojes-calendario del Bierzo. Así pues una sosegada y extensa mirada a esa página es muy interesante, para hacer - Vida lenta
Vivimos en una cultura obsesionada por la celeridad y el ruido, la ansiedad y la prisa. Cabalgamos en el vértigo. El signo de los tiempos es la velocidad, el estrés, así en el ocio como en el negocio. Las noticias se suceden sin tregua, se tapan, se pisan unas a otras: nadie se acuerda ya del Mundial ni del jodido eclipse. Los eventos se solapan. Todo son escapadas, viajes exprés, huir más que viajar: si buscas en un localizador de vuelos y miras el tráfico aéreo que puede haber en cualquier momento circulando, sorprende que los aviones no choquen arriba como los coches abajo; se salvarán por los pies (de altura). Todo son conversaciones y consultas rápidas, llamadas, mensajes e interrupciones: es improbable que ni en la selva amazónica haya todavía algún nativo sin móvil. El globo gira igual que hace miles de años, en cambio entre los seres que lo abarrotamos la actividad se ha disparatado como cuando se agita un hormiguero si lo escarbas. No hay tiempo para mirarnos a los ojos, todo va muy rápido
02/05/2009 