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- Fuego de periferia
El fuego vuelve a llamar a las puertas del Bierzo. Y uno ya no sabe si lo hace porque no entiende el «no» o porque cree, a fuerza de repetir, que siempre será bien recibido. Lleva dos veranos tocando a la misma puerta. Toc, toc. A veces llega vestido de rayo. Otras, de negligencia. Otras, de un accidente que alguien bautizará con palabras burocráticas para que parezca menos tragedia. Pero siempre entra igual: sin pedir permiso. Tiene la mala costumbre de dejar tras de sí una baba anaranjada que devora montes cultivados durante siglos por la paciencia de la naturaleza. Donde antes había sombra, ahora queda carbón. Donde había silencio, sólo queda ese olor que tarda meses en marcharse y años en olvidarse. Esta semana le tocó el turno a Castropodame. Volvimos a ver vecinos saliendo de casa con una bolsa improvisada, mirando hacia atrás como quien no sabe si volverá a encontrar su pueblo igual. Lo saben, sí. Las llamas llegaron hasta la puerta. Y otra vez el monte hizo de escudo antes que de paisaje. E - Crónica de una catástrofe anunciada
La salud humana es un reflejo de la salud de la tierra. Esta frase pertenece a Heráclito de Éfeso, filósofo griego cuya vida transcurrió entre los siglos IV y V a.C. A pesar de su antigüedad, se trata de una reflexión muy actual en estos momentos en que España está siendo arrasada por una oleada de incendios sin precedentes. Uno de ellos ya se define como el más devastador de su historia. Cientos de miles de hectáreas de campos y montes hechos cenizas. Daños materiales astronómicos además de los anímicos y medioambientales prácticamente irreparables. Vemos las imágenes desoladoras que deja el fuego a su paso y al mismo tiempo la hipocresía metida en la piel de los responsables de las nefastas gestiones que conducen a este tipo de catástrofes una vez más. Nos presentan como héroes a los bomberos y efectivos que luchan contra las llamas, pero no mejoran sus condiciones, no se refuerzan las plantillas ni los medios disponibles y no se invierte en prevención. En el aspecto económico resulta más - Un polvorín llamado España
Según el diccionario, un polvorín es «un lugar o edificio preparado para guardar pólvora y otros explosivos». Basta una chispa o una pequeña llama para que explote. Pues eso es prácticamente toda España. Basta una pequeña chispa o llama, ya sea de forma involuntaria o intencionada para que todo empiece a arder. No hace falta dinamita. Basta con el abundante combustible de maleza y vegetación que se extiende por todas partes. Estos días llevan el protagonismo Madrid, Ávila, Toledo, Guadalajara, Castellón… Otros años ha sido León, Zamora, Galicia… Pero la mayoría de nuestros pueblos son excelentes candidatos a los incendios. Está claro que para solucionar el problema no hay que esperar a que se enciendan las llamas. De momento, da la impresión de que no se está haciendo prácticamente nada, pero no podemos resignarnos. Dejando a un lado la política partidista, los técnicos deberían sentarse para analizar el problema y buscar soluciones eficaces, cueste lo que cueste, y los políticos poner - Babertad
Sumergido en el verano babiano, envuelto en una ferida que no conoce pausa bajo las praderas del pico de Montigüero, como el verdadero tiempo que pertenece a esta tierra y no a la prisa. Cojo aire bajo una intemperie huérfana, una especie de amnesia que pervierte el lenguaje y reduce los conceptos a meros eslóganes. Sí, nos han robado el significado de la libertad, vaciándola de alma para convertirla en una mera mercancía medida por el tamaño del bolsillo. Esa falsa emancipación no es más que una fardela llena de oro que nos aísla y nos desprotege. Desde la Babia de Suso se hace necesario desterrar las connotaciones que adulteran la palabra "libertad" y crear, desde el sentimiento, un horizonte nuevo: fundir en la frauga Babia y libertad en un único neologismo, Babertad. La verdadera soberanía nace en el silencio de las cumbres; un silencio que detiene el tiempo y nos libera del estruendo de la política y del ruido mediático. Un soplo de aire limpio que barre de la mente el exceso verbal, la mentira - Los expertos hablan de un cambio en los incendios: ya no queman bosques, arrasan territorios
Los grandes incendios que este verano han obligado a desalojar pueblos en El Bierzo, Madrid o Ávila están cambiando la forma de entender el fuego. Ya no basta con hablar de incendios forestales. Las llamas atraviesan montes, carreteras, explotaciones agrícolas, infraestructuras y núcleos de población hasta convertir la emergencia en un problema que afecta al conjunto del territorio. Esa es la principal reflexión que plantea el catedrático de la Universidad de León Alfonso Fernández Manso, que propone incluso un cambio de concepto. A su juicio, los grandes fuegos actuales deben entenderse como "incendios territoriales", porque sus consecuencias van mucho más allá de la masa forestal. Las imágenes del sistema de vigilancia por satélite FIRMS de la NASA muestran esa realidad. Los incendios que afectan estos días a Ávila, Madrid y Toledo dibujan enormes cicatrices sobre el territorio que engloban bosques, cultivos, carreteras, embalses y municipios completos. Fernández Manso recuerda que el incendio o
17/05/2007 