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- Puta mierda, sin perdón
¡Qué tiempos aquellos que las televisiones de por la noche daban programas prácticos, instructivos, sorprendentes...! ¿Os acordáis en los años de la salida de la represión, antes de que Felipe León descubriera el Viagra, la pastilla azul que decían los técnicos?Se pasaba horas la televisión del Bar de Sidoro anunciando el Jes Xtender, atentos a la voz en off:«Sistema de estiramiento alargador del pene masculino con bomba de vacío». Te quedabas allí como en el Rosario de la Buena Muerte, quieto, hasta que llegaba la demostración práctica —en latex, claro— y te encogías del susto. Solo de pensarlo si te daba por hacer el pedido. ¿Yaquel paisano que se pasaba la noche haciendo tortillas francesas sin que se le pegara ni una?;desde las 12 de la noche hasta las 7 de la mañana y como una rosa, ni se cansaba ni se le pegaban. Milagroso, tú. Ya no te cuento lo que te adivinaban las adivinas, que llamabas y te preguntaban, ¿cómo te llamas?Nicasia. Muy bien Noelía, ¿qué quieres decirme?, pues - Campeonato provincial de lamentos
Cada mañana, en esta época casi al amanecer, me juego la vida atravesando el Barrio Húmedo. Al principio iba pensando en lo que había ido cambiando mi vida con el paso del tiempo, algo que se puede apreciar de forma cristalina en esas «ambiguas horas que mezclan al borracho y al madrugador» que cantaba Sabina cuando tenía voz. Mi madre se preocupaba por lo que me pudiera pasar allí por las noches, pero ahora sé que es mucho más peligroso lo que ocurre por las mañanas. Como no quedan ya prácticamente comercios, a esas horas las estrechas calles están tomadas por las furgonetas de los repartidores, que viven por definición con prisas y además tienen poco tiempo de autorización para acceder a las calles del casco histórico. A ellos hay que agradecerles que el resto del día, en el resto de la ciudad, su afán por recortar segundos a cada semáforo, su forma despiadada de apoyar en las rotondas, contribuye de alguna manera a deshacer los trombos que constantemente generan nuestros numerosos conductor - Nueva condena contra Rosendo
El temor a la Justicia se consideraba en el siglo XVIII esencial para prevenir la delincuencia. Así lo reflejan modernos estudios como, por ejemplo, el de J. Francisco Mateos Santiago (Universidad de Valladolid. Año 2014). Se consideraba entonces que la Justicia debería infundir temor con el fin de disuadir a los potenciales delincuentes. El mensaje que Rosendo estaba lanzando era un serio golpe para la "credibilidad" y prestigio de la Justicia. Así lo expresó incluso un vecino de Castropodame de sólo 19 años llamado Francisco García. En consecuencia, es comprensible el enfado del juez de Castropodame, que además era un hombre del estamento noble y, digamos, distinguida familia: los Fajardo. El verano de 1761, Manuel Viñales, el defensor de María, dice que hace meses que se pidió al juzgado que se hiciese una tasación de las costas que debe pagar Rosendo, pero que el escribano encargado de hacerlo tiene miedo a Rosendo, dado su carácter colérico, y propone que tal operación la realice un tasador o - Monopoly
Una de las cosas que más te recuerdan la fugacidad del tiempo es escribir una columna semanal. La noticia se te hace antigua mientras la desembalas y tienes que comer deprisa porque aquí no vale lo de saborear las palabras. De no haber sido por esos malestares que a veces te ganan la partida, el domingo pasado hubiera arrancado mis decires del 2026 con unas líneas de Octavio Paz, enviadas por un querido amigo, en esas horas que hacen de frontera entre dos calendarios. «Las puertas del año se abren, como las del lenguaje, hacia lo desconocido. Anoche me dijiste: mañana habrá que trazar unos signos, dibujar un paisaje, tejer una trama sobre la doble página del papel y del día. Mañana habrá que inventar, de nuevo, la realidad de este mundo.» Resultan refrescantes estas palabras cuando llegas de un año intoxicado, braceando entre una telaraña de fobias, filias y guerras que nos están asfixiando y con demasiado ruido para dormir la siesta. Apetece imaginar las cosas como lo hace el poeta y al cerrar el - Calleja en el Dakar
Ay, Callejina, si no sabes acelerar en el desierto, pa qué te metes. La verdad es que el vídeo es hipnótico: tu coche que surge entre la polvisquera, el resalto mal pillado, el impacto con el morro y la vuelta de campana, para quedar en el sitio. Así una y otra y otra vez hasta perder unos preciosos minutos que mejor estarían empleados en hacer algo de más provecho. Cómo te empeñas, hombrín de Dios, en meterte en estos 'fregaos' del Rally Dakar, cuando todos sabemos que lo tuyo son las temperaturas más frías. Ya sabemos, sí, que a ti nada se te pone por delante. Y que ya te gustaría vernos a nosotros en esa situación: ni cinco minutos aguantábamos. Comidos por vegetarianos antílopes acabaríamos, entre amasijos de vehículos de gran cilindrada. El problema, Jesusín, es que esta vez te ha traicionado un, digamos, orgullo que hasta ahora había quedado oculto por tu imagen de paisano campechano. Tras el accidente, y una vez comprobado que el impacto no te había dejado secuelas serias, manifestaste
18/04/2003 