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- El espacio intermodal
En general creo que José Antonio Díez es un buen alcalde para León. Sin duda la animadversión que le tienen en su partido le da más votos, y habla en su favor, además, el hecho de haber sido el primero que se enfrentó a personajes que luego se han demostrado tan repulsivos como los presidiarios Ábalos y Koldo y el homínido Puente. Si los socialistas gubernamentales consiguieran presentar a la alcaldía de León a un candidato sanchista en lugar de a José Antonio, el batacazo electoral socialista podría resultar épico. Dicho esto, todo el asunto de la movilidad que ha promovido nuestro alcalde no me convence ni lo más mínimo. La transformación de Ordoño II, con esos triángulos verdes y grises de cancha de paddle de comunidad de vecinos es un horror. Las peatonalizaciones masivas han convertido en un espanto la conducción por nuestra ciudad, y aparcar es casi imposible, no hay más que fijarse en cómo los parkings de Ordoño y Santo Domingo cuelgan el cartel de completo buena parte de cada mañan - Toques de Triana
A lo largo de mi vida y poniéndome en modo fan, he admirado a tres personas: José Tomás, Julio Vera y Andrés Calamaro. Tuve la suerte de conocer a las dos primeras y estoy convencido de que a Andrés algún día podré decirle lo feliz que me ha hecho con sus canciones. Mi relación con Julio Vera Cúder, El Zidane de la Corneta, viene de muy lejos. Tan atrás que incluso hubo un tiempo en el que nos conocíamos, pero que yo siendo un niño ya le seguía como ahora algunos chicos admiran a Dani Fernández. En un mundo en el que internet estaba en proceso embrionario y en el que la música cofrade iba y venía a través de la Ruta de la Plata casi en diligencia, lo único que nos quedaba era la radio. Mi primer contacto con Julio Vera, fue en 1.985 a través de la Cadena Ser que transmitió desde Radio Sevilla para toda España la Madrugá de la capital andaluza. El locutor de aquella, el gran Filiberto Mira junto con José Sánchez Araujo nos contaban con todo lujo de detalle lo que ocurría en la noche más - Quince años tiene mi Penélope
Tal día como hoy se quedaba sentada en el andén esperando a que llegara el último, la niña soslayada, con cara contrariada y tiznada de restos pertinaces de un carbón nostálgico. Balanceando los pies, desolada por el abandono en que se quedaron los paisajes que la circundan. «Penélope, con su bolso de piel marrón…se sienta en un banco en el andén…y espera…» Y en la espera, tras la interrupción de aquel ansia de encuentro, a su alrededor ya se han trazado calles y caminos nuevos, ya se han construido casas, parques, y paseos y hasta han hablado de una vía verde allí, en pleno centro de la capital, aprovechando la ausencia de Odiseo, que ya no llega…pero al que se le espera… Y hoy , justamente hoy, sábado, 19 de septiembre, Penélope cumple los quince años de espera. Quince años de desencanto esperanzado a la intemperie de la incertidumbre. Porque ella no se ha movido de su sitio esperando el regreso. Desde entonces, estos últimos años, solo un puñado de soñadores la acompañan. Los m - Soledad masculina: el problema que no quieren mirar
Cada vez que se habla de feminismo y relaciones, aparece una preocupación que se repite como un eco: la soledad masculina. Se menciona como advertencia, como reproche o como consecuencia inevitable de los cambios sociales. «Los hombres se están quedando solos», se dice. Y, a veces, se señala al feminismo como responsable. Conviene parar aquí y mirar con un poco más de profundidad. La soledad masculina existe. Es real. Y está ampliamente documentada. Los hombres presentan mayores índices de aislamiento social, más dificultades para sostener redes afectivas fuera de la pareja y mayores tasas de suicidio asociadas a la soledad no deseada. Negar esto sería irresponsable. Pero atribuirlo al feminismo es un error de diagnóstico. El problema no es que las mujeres hayan cambiado. El problema es que muchos hombres no han sido socializados para el vínculo, sino para la autosuficiencia aparente. Se les ha enseñado a no pedir ayuda, a no mostrar vulnerabilidad, a no construir intimidad con otros hombres. Durant - Al filo del abandono
Nos hemos acostumbrado. En los últimos años, catástrofe que sucede, catástrofe en la que las víctimas son abandonadas a su suerte. Dura el impacto lo que tarda en llegar la siguiente noticia. Aunque algún día prometimos no olvidar a Paiporta, a Adamuz, a La Palma, a los damnificados por el apagón, como los desastres se suceden, nuestros ojos enfocan el último; en este caso, Ceuta. ¿Cómo es posible que sólo haya seis policías u ocho en esta frontera tan importante? ¿Cómo asimilar que esos policías tengan que dormir en unos colchones impregnados de orina y fluidos varios mientras a los inmigrantes se les regalan colchones y literas nuevas? No me malinterpreten, me parece bien respetar la dignidad de todo ser humano, pero, hacer estas diferencias es terrible, tratar tan mal a quienes nos defienden debería ser delito. Hablando de delitos, quizás lo haya en esta inacción de no proteger las fronteras, que es lo mismo que desproteger a la ciudadanía, y la Audiencia Nacional y el Supremo ya están ana
03/07/2000 