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- El caudillo del verano
Léase este párrafo con tono de NO-DO: Primero de julio. Llegan los veraneantes. Con el júbilo propio de las grandes efemérides nacionales, los pueblos de nuestra siempre noble e histórica provincia de León ultiman los preparativos para recibir a sus más ilustres visitantes, cuya anual peregrinación constituye, sin género de duda, el mayor impulso modernizador conocido por el medio rural desde la invención de la rueda. A su diligente magisterio deberán las aldeas de nuestro amado terruño el adecuado riego de sus huertas, la racionalización del canto de los gallos, la conveniente regulación del tañido de las campanas y la revisión de otras tantas deficiencias que solo alcanzan a ser apreciadas por la acertada dirección de ese caudillo de Barakaldo, Tres Cantos o Sant Cugat que consagra sus vacaciones al estudio fecundo y desinteresado de las costumbres de la España profunda. Venga, valió con el NO-DO, pero no con la ironía. Ya están aquí, aparcando su híbrido enchufable donde antes daba la vu - Fin
Uno de los momentos clave de las fiestas de San Juan y San Pedro de León son los fuegos artificiales y la hoguera de la noche del veintitrés. Los fuegos, por la situación climatológica, no pudieron ser, pero la hoguera se mantuvo. Este año, en honor a la reina Urraca I de León por la celebración del noningentésimo centenario de su muerte, ocurrida el ocho de marzo de 1126. Me ha parecido más que adecuada su elección. Primero, porque no cabía menos en un año lleno de actividades y recordatorios hacia la primera reina europea. Si a día de hoy, se sigue reivindicando la presencia de mujeres en puestos de dirección de empresas e instituciones, que en plena Edad Media, que no es un período que destaque por sus sistemas de igualdad y paridad, una mujer decida que no va a ser solo una reina consorte, que va a regir un reino, y no un reino cualquiera, sino el de León, que por esa época no era pequeño precisamente, es para recordarlo y celebrarlo. Así llevamos todo el año, y así se seguiremos hasta el - Aprender es en realidad un proceso de recordar (anamnesis) lo que el alma ya sabía (Platón)
Siempre he sido una fan de la inteligencia y la he buscado y la busco incansablemente por todos los sitios a donde me asomo. Me fascinan los seres que son capaces de combinar el conocimiento y la virtud. Porque partimos de ahí, ¿verdad?, para definir 'inteligencia'. Adentrarse en el conocimiento, permítanme la pedantería, es lo más fácil; comprender y aprender acaba siendo una cuestión de paciencia y curiosidad… y tiempo, mucho tiempo. La virtud es otra cosa, tiene como su vuelta de tuerca. ¿Se acuerdan cuando las estudiamos en el colegio en clase de filosofía? ¿Recuerdan las virtudes cardinales? La prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza. Según aquel entonces, y creo que ahora también, estos son los cuatro ejes morales fundamentales que deben guiar el comportamiento humano sin excusa, pues todos nacemos con ese germen. Pero ocurre con esto lo mismo que con la cordura: si no la trabaja, la pierde. Esa es la vuelta de tuerca. Se puede ser virtuosa sin tener demasiados conocimientos y se pu - Trabucazos del vivir
Esta semana ha sido una de esas en que sentí en el alma –por fortuna, no en el cuerpo– cómo, sin aviso, se hizo realidad un título de novela que, a veces, uso para intentar explicar cosas del cotidiano vivir: «La vida sale al encuentro». Mas esta vez no fue, como suele ser, para comentar cosa de bien, sino una dolencia ajena que, por esos invisibles e incluso a veces inexplicables lazos que teje la amistad, también ahora, aun de manera no comparable, es propia. Como en la mayoría de estos casos la insana nueva llegó por teléfono y, aunque en el momento intenté hacerme el falso duro o Humphrey Bogart, pronto percibí en mí los efectos del vital trabucazo. Uno sabe de lo efímero de días y vida e incluso tiene muy cavilado y escrito que «Como apasionado amante / de la vida / hablo mucho con la muerte» y cómo esta «… la deseo sosegada, / no abrazado por dolorosas garras / ni con mis voluptuosos sentidos / desahuciados de la vida atesorada», mas nunca se sabe a ciencia cierta cómo pueden ser e - Antoni Gaudí
El 10 de junio se cumplieron cien años de la muerte del genial arquitecto Antoni Gaudí i Cornet, máximo exponente del modernismo catalán. Precisamente ese día, el papa León XIV, de viaje apostólico en España, bendijo la torre de Jesús de la basílica de la Sagrada Familia, su construcción más emblemática. Prácticamente todo su legado se encuentra en Barcelona –Casa Batlló, Casa Milà (la Pedrera), Casa Vicens, Park Güell…–, pero tenemos el privilegio de contar en nuestra tierra con dos de las tres obras de nueva planta que tiene fuera de Catalunya: el Palacio Episcopal de Astorga y la 'Casa Botines' en León. Y ahora, a propósito de la efeméride, bien merece la pena conocer un poco mejor su figura, ¿no crees? Hijo de Francesc, industrial calderero, y de Antònia, Antoni –el menor de cinco hermanos– nació el 25 de junio de 1852, no está claro si en Reus o en Ruidoms, localidades vecinas tarraconenses, que distan poco más de cinco kilómetros entre sí. Estudió Arquitectura en Barcel
12/12/1995 