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- Votos a distancia
Desde hace ya algún tiempo, en nuestro país, ante cualquier asunto se organiza un folclore antológico donde no pocos personajes y partidos políticos quedan retratados. El penúltimo ejemplo, no digo último porque mientras estoy escribiendo esta columna estoy seguro de que ya habrá irrumpido otro de estos espectáculos en nuestras vidas, ha sido con la bautizada como «ley de nietos». Sé que es difícil abstraerse del ruido generado y no caer en la tentación de empezar a dar mandobles sin cesar y, entre otras cosas, denunciar cómo la hemeroteca ha dejado patente la hipocresía del PP. Pero, dicho lo anterior, vamos a alejarnos de la jauría política y centrarnos en algunos aspectos de la nacionalización para descendientes de quienes, por motivos políticos o económicos, tuvieron que abandonar nuestro país. Esa gente no tuvo ninguna culpa de que sus familiares tuvieran que dejar atrás su tierra para empezar una nueva vida. Por eso estoy a favor de que esas personas, si así lo desean, puedan consegui - Feminismo también es libertad para ser feliz
A veces se acusa al feminismo de ser una lucha amarga, una protesta permanente, un no rotundo a todo. Pero quienes vivimos el feminismo sabemos que, en el fondo, se trata de lo contrario: de abrir la puerta a la alegría. Feminismo también es libertad para ser feliz. Feliz sin pedir permiso, sin adaptarnos a moldes imposibles, sin cargar con culpas heredadas. Feliz en nuestro propio cuerpo, con nuestras decisiones, con la vida que elegimos. Durante generaciones, a las mujeres se nos enseñó que la felicidad pasaba por cumplir un guion: casarse, tener hijos, servir a los demás. Y si no encajabas en ese modelo, eras rara, incompleta o egoísta. El feminismo vino a decirnos que no hay un único camino: que puedes ser madre o no, casarte o no, vivir en un pueblo o en una ciudad, viajar sola o quedarte cerca. Que ninguna opción vale menos que otra si la decides desde la libertad. Para los hombres, la trampa fue distinta pero igual de cruel: se les convenció de que la felicidad estaba en el éxito, el poder, la fo - Recuento de ausencias
Era entonces, cuando mi padre lo sacaba por la ventanilla del coche, y entonces, un pequeño vendaval inesperado ponía en formación el vello de su robusto antebrazo, mientras una sensación de alivio tonificaba su cuerpo y ánimo, bastante indoblegable por el peso de las preocupaciones cotidianas. Él era roca, aunque luego afloraran sus lágrimas de niño ante el 'Marcelino Pan y vino' de Pablito Calvo. – Garrafe siempre ha sido el cambio de ribera a montaña. Sentenciaba Y es que aunque el Torío seguía su curso compañero, el avistamiento del Pico Polvoreda, la Peña Galicia y otras cumbres hermanas, nos traía ráfagas de brisa más ansiadas que otra cosa. Este hecho se producía justo al culminar la cuesta de la carretera León-Collanzo a su paso por Garrafe. Y era entonces, cuando el chorro de la voz ranchera de Aceves Mejía timbraba con especial brío en el rasiocasete del Seat 1430. Ayer nos acordábamos mi madre y yo, cuando veníamos hacia Matallana para iniciar el veraneo. Y sin quererlo, bajo el - Movimientos extraños
La mala gestión política se ha cebado con la provincia de León en muchos aspectos, pero sin duda el más llamativo, flagrante y escandaloso es el ferroviario. Todo empezó cuando ZP –que antes de dedicarse al crimen organizado fue Presidente– decidió cargarse nuestra hermosa Estación de Norte. Nos explicó entonces, que era un paso necesario para eliminar el paso a nivel del Crucero, y mandó edificar la nueva estación con carácter provisional. Una vez terminado el soterramiento, la Estación del Norte recuperaría su antiguo esplendor, y la provisional se dedicaría a usos administrativos. Pero ya se sabe que en esta vida nada es para siempre excepto aquello que en España se califica como provisional, así que la nueva estación siguió cumpliendo su función per secula seculorum, y la antigua se convirtió en una explanada bastante hortera que los niños usan para patinar. Este triste relato queda en una anécdota si lo comparamos con el drama de la Estación de Matallana. En julio de 2019 el propio - Al son del indiano
Los asturianos sabemos bastante de emigración. En nuestras familias no faltan casos de abuelos y bisabuelos que dieron el salto a ultramar por motivos políticos o económicos. En mi caso, por ejemplo, tres tíos se fueron a Cuba, México y Venezuela. Algunos volvieron con una fortuna suficiente para poner una tiendina de alimentación o un hotel de cuatro estrellas en algún pueblo costero. Muchos construyeron su hermosa casona familiar con su palmera gigante a la entrada. Otros hundieron sus raíces en las Américas, allí formaron sus familias, acostumbrándose al chile, al café aromático y las sabrosuras del Caribe. Estos días se debate acaloradamente sobre la llamada «ley de nietos», una estratagema más de Sánchez para perpetuarse en el poder y conservar su tiránico aforamiento, queramos o no los españoles. Feijoo apuesta por una ley que no incluya exclusivamente a exiliados políticos sino a todo tipo de emigrantes. Con todo mi cariño hacia aquellos que partieron y sus descendientes, yo veo esta
29/09/1992 