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- Reductos de pueblo en la ciudad
No sé qué nos ha pasado o si es que esto siempre ha sido así. Me gustaría pensar que no; que no siempre hemos desconfiando tanto del vecino como hoy. Que no siempre hemos mirado al otro con los ojos tapados de la falta de empatía y compasión. Me gusta pensar que todavía hay rincones en los que el dinero se deja en la bolsa de tela andrajosa que cuelga del pomo herrumbroso que a veces cae y que siempre recoge el de la casa de enfrente, que aguarda cuidadoso la hora en que llegue el panadero para, de una voz, asegurarse de que no se olvide de dejarte el pan. Me gustaría pensarlo y lo pienso, aunque la experiencia en mi caso se reduzca a la temporada estival de unos años henchidos de infancia, de amor. Me gustaría pensarlo y lo pienso, pero me temo que el gesto altruista de devoción a los demás es cada vez menos frecuente. Por eso rebusco en las ciudades los reductos del pueblo que nunca llegué a tener del todo. Como esos bares cuyos camareros ya saben lo que vas a pedir antes incluso de que tú misma l - ¡Quieto todo el mundo y carpetazo!
Dejando a un lado la sincronicidad de que el día que se desclasificaron los papeles del 23-F falleciera el teniente coronel Antonio Tejero, cabeza de cartel del intento de golpe de Estado, lo que más me ha sorprendido es la transmutación que ha llevado a una cortina a convertirse en alfombra. Lo que algunos definían como una cortina de humo impulsada por el Gobierno para tapar no pocas miserias se convirtió en una alfombra roja para el regreso del rey emérito. Y si había alguna duda al respecto, ya salió a la palestra Feijóo pidiendo su vuelta a España con todos los honores. O me he perdido algo o, hasta donde yo sé, el cazador de elefantes con mala pata no se fue de Erasmus de la Tercera Edad a Abu Dabi por su papel más o menos afortunado durante el golpe de Estado. Tantos años esperando a que se desclasificaran los documentos secretos del 23-F, que las expectativas generadas han distado mucho de la cruda y poco conspiranoica realidad. Todos esperando conocer claves ocultas de ese hecho histórico y - ¿Y nosotros? Hombres que aprenden a parar y a cuidarse sin culpa
Durante mucho tiempo, a los hombres se les dijo que debían ser fuertes, incansables, duros. Que descansar era flojera, que llorar era debilidad, que cuidarse era cosa de mujeres. Así crecieron generaciones enteras, educadas para no sentir, para no parar, para vivir como si el cuerpo y el alma fueran máquinas sin descanso. Pero ese mandato tiene un precio: enfermedades silenciadas, soledades ocultas, violencias acumuladas. Un precio que no solo pagan ellos, sino también las mujeres y las familias que les rodean. El feminismo también habla de esto. De la posibilidad de que los hombres suelten la coraza y aprendan a cuidarse sin culpa. Que puedan ir al médico a tiempo, pedir ayuda psicológica, compartir tareas domésticas no como una obligación, sino como una forma de cuidar(se). Que puedan descansar sin sentir que están fallando a nadie. En los pueblos lo vemos claro: todavía resuena la imagen del abuelo que nunca se sentaba, del padre que no se permitía un día malo. Y, al mismo tiempo, de las mujeres q - Ojos de soldado
Fue el pasado sábado. Era una tarde esperada de primavera temprana. Yo pasé a su lado. Ellos disfrutaban cómplices. Al atardecer. En un banco situado en un pequeño promontorio con vistas a la orilla de la playa de la Ñora, cerca de Gijón. Él, porte atlético y cierto aire desenfadado, lo que intensificaba su atractivo silvestre, de una palidez dorada por el sol mortecino que se resistía a abandonar la tarde. Y ella, con naturalidad aniñada, y flequillo tímido, miraba, embelesada, las maniobras de despegue y control de aquel artefacto aéreo que semejaba a un cangrejo cuadricóptero con ínfulas de aeronave, coqueteando con el aire. Sobre un banco estaban en formación las baterías de litio y multitud de utensilios necesarios para insuflarle aliento de cinco en cinco minutos. Píldoras de vida para disfrutar de las piruetas en el cielo. Quise preguntarle. – No es fácil manejarlo. ¿Ves aquellas maderas que forman un ángulo recto con la arena? Pues precisa mucha pericia hacerlo pasar por debajo. – - Cantos de sirena
Nos toca. Castilla y León ya está en campaña. En realidad, España entera lo está constantemente, tenemos unos políticos que solo piensan en escaños, la ciudadanía es un mero instrumento al que intentan manipular y embrujar una y otra vez para seguir aferrados a sus sillones a cualquier precio. Por eso prometen, proponen, sueñan a todo color y en voz alta. Estos días y próximamente en sus pantallas hasta que se convoquen las generales escucharemos de todo, malo y bueno, dardo y caricia. Bonobuses, matrículas gratuitas para la universidad, gafas gratis, viviendas dignas que nunca llegan, subvenciones, bajadas de impuestos, ayudas a la crianza de un país que empieza a morirse de viejo. La mayoría de esas ideas son lanzadas como globos al espacio y acogidas con ilusión infantil por los más crédulos y fieles o con desconfianza y escepticismo por quienes no terminamos de sentirnos representados por ninguno de los actuales partidos. Deberían firmar un contrato. Lo prometido en campaña es deuda y si no
06/04/1992 