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- Abelardo atendió la llamada de ir a jugar la partida "allá arriba"
Cada vez que Abelardo se cruzaba por Valcabado con Roberto mantenían la misma conversación: - ¿Qué tal Abelardo? - Pues me están llamando por teléfono los amigos que ya marcharon, que suba, para jugar la partida. Pero ya les digo que todavía tengo faena aquí. Abelardo el de Valcabado siempre tenía faena aquí, porque siempre estaba haciendo algo, desde niño; y seguía, con más de noventa años, con 94. De hecho, la última vez que Abelardo y Roberto mantuvieron esta conversación, hace tan solo unas semanas, el nonagenario pujaba por una hormigonera para alguna de esas obras que seguía haciendo. Y también seguía trabajando en el huerto, allí fue donde cayó y empezó una cuesta debajo de triste final; esta vez sí se fue a jugar la partida con esos amigos que le llamaban por teléfono "desde arriba". Abelardo no sabía estar sin hacer nada y esa inactividad impuesta doblegó esas fuerzas suyas que parecían indomables. Se puede argumentar que ya tenía una edad, cierto. Pero hay personajes que siem - Los bichos del padre Zabala
La noticia es fresca, reciente, de hace tan solo unas horas: «El Museo de Colecciones de la Universidad de León, Mule, suma a sus fondos colecciones del Museo de Ciencias Naturales Dominicos-Padre Arintero gracias al convenio de colaboración firmado entre la ULE y la Provincia de Hispania de la Orden de Predicadores», explica la nota oficial emitida por la Universidad, que se extiende a continuación en explicar las condiciones del convenio, como ya se ha informado en todos los medios. A buen seguro que se trata de un convenio positivo para el Museo, que, explica la nota, «acoge las colecciones, reunidas durante décadas por los Dominicos en el Colegio de La Virgen del Camino con fines docentes y divulgativos, incluyen ejemplares biológicos, paleontológicos, geológicos y etnográficos, además de instrumentos científicos históricos y numerosos recursos educativos utilizados durante décadas en la formación de varias generaciones de estudiantes». En diferentes ocasiones se habla del Museo que lleva el - Sacauntos, asesinos en serie, descuartizadora... triste historia del crimen
Muchas veces –y seguramente bueno es -acudimos a listas, nombres, paisajes, artistas... que hacen de León un lugar especial. Seguramente el caso más repetido sea el de los escritores y poetas, cuyo número y calidad para nada se corresponde -para bien- con las dimensiones de la provincia, el porcentaje rompe todas las estadísticas. También hemos presumido de que los primeros astronautas españoles sean nuestros Pablo y Sara, sin apellidos, que ya son como de la familia. Imagen de archivo Pero hay otro apartado, que ciertamente da miedo mirarlo, que también da la impresión que nos sitúa en una posición, en este caso no es de privilegio, mucho más arriba en el ranking de lo que nos correspondería como modesta provincia de menos de medio millón de habitantes: la crónica negra de esta tierra, los sucesos más atroces que nos han colocado en una estadística nada deseada y que el suplemento de Verano de La Nueva Crónica va a recordar en domingos sucesivos. La primera víctima del primer asesino en serie - ¿Y si no hubiéramos venido solo a producir?
¿Cuándo fue la última vez que descansaste de verdad? No me refiero a dormir unas horas más el domingo o a sentarte unos minutos frente al televisor mientras tu cabeza continúa su propio diálogo interno. No. Me refiero a ese descanso profundo que no solo afloja los músculos, sino también el alma. Ese extraño instante en el que el tiempo deja de perseguirte y vuelve a caminar en silencio a tu lado. Resulta que hace demasiado tiempo que confundimos vivir con mantenernos ocupados. Nos enseñaron que la prisa nos convertiría en esa persona que siempre quisimos ser. Que la prisa nos haría más productivos y válidos. Aprendimos a golpe de adoctrinamiento que el silencio era una pérdida de tiempo y que la quietud escondía cierta sospecha de pereza. Así que fuimos llenando la agenda deprisa, deprisa, deprisa, mientras vaciábamos algo mucho más importante, aún más deprisa: nuestra propia presencia. Porque la parte más triste es que se puede llegar a todo y no llegar jamás a uno mismo. Hay personas que - SOS para tratar el cáncer de una leonesa en Australia
«Soy S.T. (en la carta sí pone su nombre): Mi hija Ángela, que vive en Australia, padece un cáncer de mama desde hace cinco años. Tras la intervención quirúrgica y los tratamientos correspondientes, logró superar la enfermedad, volver a trabajar y cumplir uno de sus mayores sueños: convertirse en madre de una niña que hoy tiene tres años. Sin embargo, la enfermedad reapareció y actualmente padece una recaída metastásica que le ha obligado a iniciar un nuevo tratamiento. El progresivo desgaste físico, los efectos secundarios del tratamiento y las frecuentes visitas médicas, le han obligado a abandonar su trabajo para lograr su recuperación. Además, aunque Australia dispone de un sistema sanitario público, una parte importante del coste de la atención médica, pruebas diagnósticas y medicamentos tiene que ser asumida por el propio paciente». Hay además otros tratamientos paralelos para los efectos secundarios, etc, que han llevado a la leonesa a una situación límite y a su padre, un conocid
31/07/1991 