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- Ir al pueblo
Eeclipse ha supuesto en nuestra provincia el mayor éxodo de la ciudad a los pueblos, aunque solo fuera por unas horas, comparable al que cada año se produce el uno de noviembre cuando vamos al cementerio a recordar a nuestros difuntos. Tuvo que ser un eclipse, que bien está, pero es bueno recordar que hay otras muchas razones para ir a nuestros pueblos sin tener que esperar décadas a que se produzca otro fenómeno similar. Porque a los pueblos hay que ir si se quiere oír cantar los grillos o las ranas, o a escuchar la berrea ahora que hay cérvidos por todas partes. A avistar avutardas o a imaginarse urogallos a dos extremos distintos de la provincia. A dar paseos o carreras por caminos de tierra que unen pueblos y municipios dejando a los lados imponentes maizales. A bañarse en las pozas de los ríos y con un poco de suerte ver una trucha arcoíris. A contar estrellas y ver pasar las nubes (como soñaba Zapatero antes de aficionarse a lo que todos sabemos). A ver vacas y caballos pastando, solos en el camp - Distopía de verano
Abro los ojos. Me doy cuenta de que llevo un rato oliendo a humo. Mientras el autobús sigue su trayecto con total normalidad, por la amplia ventanilla vislumbro un escenario denso y gris. Esta parece ser la nueva distopia del verano. Se quema todo (montes, bosques, cosechas, pueblos, casas, animales…) y parece que no pasara nada a juzgar por los resultados de las últimas elecciones, en las que los votantes, en vez de castigar a los que están arriba, premian la falta de previsión y abandono. A este punto de hemos llegado. Me viene a la cabeza la frase que pronunció el conde de Gloucester en el acto IV del rey Leal: «Es el mal de estos tiempos, los locos guían a los ciegos». Los valles de la sierra de Madrid se superponen en distintas tonalidades grises, confiriendo al paisaje una apariencia fantasmagórica, apocalíptica. Mientras el humo invade mi pituitaria, evoco las veces que me pregunté cómo sería la vida en momentos de catástrofes, de guerras, de oscuridad como los que, de un tiempo a esta part - Una boda astronómica bajo la sombra del eclipse solar
Hay días que recordaremos toda nuestra vida. Fechas que siempre albergamos en nuestra memoria por su significado tan especial. Uno de estos instantes será, sin duda alguna, el eclipse solar que hemos vivido esta semana en León. Dentro de unos años, echaremos la vista atrás y nos vendrán a la memoria días como el pasado 12 de agosto. Para Dani Sors y Laura González, una pareja de ingenieros espaciales y apasionados de la astronomía, el paso del eclipse por la provincia ha tenido un 'doble' significado. Apenas unas horas antes de que la oscuridad reinase por completo durante 104 segundos en buena parte del país, estos dos jóvenes se habían dado el 'sí, quiero' en la Dehesa la Cenia (Villomar), una ceremonia que, lejos de quedar 'eclipsada' por el fenómeno astronómico, fue preparada a conciencia para coincidir en el calendario con un suceso tan único como impresionante. Como dos auténticos amantes del sector espacial que son Laura y Dani, la elección de la fecha y el lugar no fue fruto del azar. La - 94.000 razones para extremar la prudencia
El puente del 15 de agosto vuelve a poner a prueba las carreteras leonesas. 94.000 desplazamientos previstos en apenas tres días son una cifra suficiente para entender que la prudencia no puede quedar relegada al equipaje. Habrá más tráfico, más retenciones y más controles, pero también más oportunidades para que una distracción, el exceso de velocidad o una mala decisión terminen convirtiendo unos días de descanso en una tragedia. La DGT desplegará todos sus medios para vigilar y ordenar la circulación, pero ningún radar, dron o helicóptero puede sustituir a la responsabilidad de quien conduce. Alcohol y volante siguen siendo incompatibles, el teléfono puede esperar y llegar unos minutos antes nunca justifica asumir riesgos innecesarios. Además, este fin de semana coincide con numerosas fiestas patronales y con desplazamientos por carreteras secundarias, donde cualquier imprudencia puede tener consecuencias especialmente graves. El verdadero éxito de la operación del 15 de agosto no se medirá - La Mesa de los Tres Reyes
Aunque se puede subir a la Mesa de los Tres Reyes desde Lescun (Francia) o Belagua (Navarra), la ruta más habitual es la que aquí se propone y que parte desde el refugio de Linza, en el valle de Ansó (Huesca). Su denominación, se debe a que fue la confluencia de los antiguos reinos de Navarra, Aragón y el Vizcondado de Bearn (Francia). En el caso de Navarra, es el punto más elevado de la comunidad. Se dice que, al darse dicha confluencia, sus gobernantes subían hasta la Mesa de los Tres Reyes a firmar los tratados de importancia. El terreno por el que se va a caminar pertenece al Parque Natural de los Valles Occidentales, un parque natural español situado en el extremo más occidental del Pirineo aragonés, en la comarca de la Jacetania. Refugio y aparcamiento de Linza. | VICENTE GARCÍA La ruta comparte un tramo con el GRT13, un Gran Recorrido Transfronterizo que pasa de España a Francia en su diseño. Marcado con franjas rojas y blancas, aparte de estar bien señalizado con postes muy claros en el reco
21/03/1989 