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- Una cantidad enorme de cálculos
Necesitamos también la dirección En el capítulo anterior, vimos cómo saber cuál va a ser la altura del Sol, en el firmamento visible desde una localidad dada y en cualquier instante es algo complejo. Pero de poco sirve saber esa magnitud, si no sabemos además en qué dirección apuntan los rayos solares. Determinar esta magnitud también es un proceso complejo, pero absolutamente necesario para saber en qué punto del suelo veremos la sombra de la cumbre, de por ejemplo la torre de una iglesia de un pueblo concreto. En cualquier caso ambas magnitudes (se expresan generalmente en grados sexagesimales) ya nos permiten saber en qué punto del firmamento visible desde un lugar concreto, estará situado en cualquier instante el disco solar. A partir de estos datos y sabiendo la altura de la torre de una iglesia o de un poste, ya es posible dibujar la trayectoria que las sombras van a seguir en el suelo, hora tras y día tras día. Pero el año son 365 (ó 366) días y las horas que cada día puede tener son much - La habitación china
Nos pide el director de este, nuestro periódico, que actualicemos datos personales, fotografía y presencia en redes sociales para que el algoritmo, la IA o quien quiera que sea compruebe si recurrimos a la inteligencia artificial para escribir o si, incluso, es ella quien lo hace con (o sin) nuestro nombre. O sea, para abreviar, la máquina pide que nos identifiquemos como humanos, que nos autentifiquemos –¿humanicemos?– y demos muestras de que lo nuestro no es suyo. Incluso se ha puesto de moda escribir con errores ortográficos para distinguirse de la eficiencia gramatical de la IA. La excusa perfecta. Nadie le pide a la IA que demuestre que es una máquina y no un montón de individuos escribiendo respuestas que queremos leer y quieren que leamos, como los enanitos que antaño vivían en los televisores. Y mucho menos pedimos que revele de dónde extrae sus ideas, si es que pueden llamarse así. Quizás porque ya sabemos de dónde: de nosotros. Durante décadas hemos estado cebando su memoria y supuesto - Tonto, cabrón, fato y preguntón
Esta semana volvió la montaña a ponernos cerca el placer de compartir conversación y tiempo con sus gentes, eso que cuando la cosa se pone fea aquí abajo se suben a una peña de cuatro mil metros y les da un aire que les limpia la cabeza de tal manera que ellos circulan por otro carril, el barro de aquí les queda debajo y como que no lo pisan. Dice Ana que las 106 veces que subió al Naranjo de Bulnes fueron 106 veces totalmente diferentes, nada es igual, ni el viento, ni lo que dice el viento, ni la peña, ni la mirada, ni el horizonte, ni el paisaje... y yo vi el telediario de los 365 últimos días, por dejar la cosa en un año, y aunque ellos se empeñan en decir que son de días diferentes estoy convencido que han puesto todos los días el mismo. A la espera de la gran novedad, que la RAE me conteste si en su visita a León vienen invitadas Belén Esteban y AR, que sería una forma de descubrir palabras nuevas y hablar de libros de los que eres autora pero que no sabes nada de ellos porque no los has es - Bandera Lima
«Llegamos al amanecer. 75 casos de gripe. 18 graves. 5 defunciones». Este fue el mensaje emitido desde el vapor Infanta Isabel, cuando faltaba un día para atracar, con la gripe española a bordo, en el Puerto de la Luz, Canarias. Ocurrió en 1918 y lo cuenta Mercedes Arocha en su libro 'Epidemia a bordo'. El mensaje provocó tal revuelo entre autoridades y vecinos, porque el miedo y la supervivencia forman parte del humano, que también entonces se negaron a que atracase el vapor. Se decidió desviarlo hasta el lazareto de Gando, donde –según describe la autora–, en unas condiciones tan precarias como dramáticas, desembarcaron a más de 500 personas con burros y camillas, en una madrugada de otoño. Hoy, 10 de mayo del 2026, un siglo después, quizás a la misma hora en que nazca este periódico, o coincidiendo con aquel desembarco en un lazareto de Gando, está ocurriendo lo mismo en las mismas aguas, con una compleja operación seguida a nivel internacional. Hoy todos estaremos conectados a Tenerife pa - Sigue el pitorreo
Decíamos ayer… (¿Fray Luis de León dixit?). Verdad o no, al clérigo se le atribuye la famosa frase, cuando volvió a sus clases en la Universidad de Salamanca en 1576, después de pasar cinco largos años preso por culpa de la brutal Inquisición. Y ayer –en este caso fue hace ocho días y justo en este mismo rincón del periódico–, se afirmó que la Unión del Pueblo Leonés no terminaba de despertar de un letargo pernicioso para su salud; para su bienestar de aquí a dentro de un año, que será el momento de poner las cartas boca arriba junto a las urnas. Porque ahí es donde se demuestra la fuerza de una organización política: por el número de adhesiones que consigue reunir. Y a la fecha, lo acepten o no, la cosa no pinta muy bien por mucho que se empeñen en vestir el escaparate con telas de seda italiana. Un refrán de los clásicos en España señala que 'no hay peor ciego, que el que no quiere ver'. Y eso mismo le debe ocurrir a la UPL en su pacto con el PSOE en la Diputación, que muy poca
04/11/1982 