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- Cantando bajo la lluvia
Las horas posteriores a que hablasen las urnas me han dejado un tanto desconcertado. Conexión con una sede: euforia. Imágenes de otra: jolgorio. Rueda de prensa en la tercera: éxtasis. Pero... ¿aquí alguien ha perdido? Más allá de los que ni suman ni pueden, claro está. Especialmente llamativa fue la jarana del PSOE en su cuartel soriano entre besos y lágrimas de emoción. «A ver si alguno de los presentes le echa valor y les dice que no tienen posibilidades de gobernar», pensaba yo, aunque quizá precisamente por eso celebraban. Al menos la campaña que perpetró en León el hombre sin rostro de dudosa dicción parecía ir en esa dirección, buscando ofender sistemáticamente a sus potenciales votantes. Menos mal para él que estas ofensas se perdieron en el Lazo del Manzanal. O que al otro lado no afectan. Pero eso de no gobernar tampoco parece preocuparle demasiado; se conforma con cantar bajo la lluvia abrazado a sus acólitos tras haber perdido ante el candidato madridista. En la sede de Vox tambi - Certezas y dudas
Terminado el escrutinio electoral y entonado, como procede, el lutierano himno 'Ya el sol asomaba en el poniente' hasta esa última y esclarecedora estrofa que dice: «Ya los fieros enemigos se alejaron, / no resuena el ruido de sus botas, / nos pasaron por encima y nos ganaron, / nos dejaron en derrota. // Perdimos, perdimos, perdimos otra vez», es llegada la hora de cavilar sobre los resultados y sacar de ellos alguna enseñanza que sirva para, en futuras ocasiones, no cometer los mismos yerros. Y hablando de yerros, todo parece indicar –a los 'populares' contentos me remito– que una vez más ha desbarrado (acep. 2 y 3) la bruja (acep. 6) Ayuso en su pre-sentimiento malo (acep. 1 y 6) de que se podría producir un pucherazo. Aun no me guste: ha ganado el PP. Si bien es verdad que, como minoría mayoritaria (33 procuradores), precisará de Vox (14) para lograr la mayoría absoluta que le permita formar gobierno. Pacto que, tras la precisa teatralización de sus diferentes esencias patrias, lograrán a mayor - El semáforo
Es imposible imaginar hoy una ciudad sin semáforos… con los coches apurando para pasar en ámbar –no te la juegues, hazme caso–, o pitando porque el de delante no termina de salir al ponerse en verde… El primer semáforo en España fue oficialmente inaugurado en Madrid a las ocho de la tarde del 17 de marzo de 1926 –ayer se cumplieron cien años–, en el cruce de las calles Alcalá y la actual Gran Vía –en aquel momento, ese primer tramo era Conde de Peñalver–, en medio de una gran expectación; y sustituyó a los guardias que, hasta entonces, regulaban el paso de vehículos, carruajes y peatones. Aquel semáforo –'discos luminosos' lo llamaban–, que tardó dos meses en ser instalado, era electromecánico y se programaba manualmente mediante clavijas. Y de alguna manera, marcó el inicio del cambio en la vida de las ciudades… Cincuenta y ocho años habían pasado desde que, el 10 de diciembre de 1868, entrara en funcionamiento el primer semáforo de la historia, este en Londres, entre Grea - La pandilla de Alaska
Después de Alaska viene el rechinar de dientes, no vamos de esoterismos, creencias o simplemente habladurías, vamos de la pandilla actual más de moda que es Donald, Vladimir, Xi y Benjamín, estas son las cuatro patas actuales para un mundo «nuevo, mejor y controlado». La reunión de Alaska fue el germen, los cuatro hablaron y pensaron, –alguno más que otro–, el cómo vamos a repartimos el mundo. La Pandilla se reúne en una región con un desierto de hielo y frío donde los cuatro conocidos que no amigos con o sin compañía están al margen de cualquier mirada, comentario y distracción. La ceguera del reflejo del sol en la nieve y hielo o el ver el mundo a sus pies esta vez sin bailar con una bola del mundo en sus manos estilo Charlot, les hizo pensar que ahora puede ser posible, ya que los adversarios no se entienden, están a lo de ellos que bastante tienen y aunque no nos fiemos para nada entre nosotros mismos, solo somos cuatro y vamos por lo menos a repartir un poco el mundo siguiendo nuestros c - Dejadme solo
Es una expresión muy utilizada en el mundo taurino. Cuando los banderilleros se aprestan a levantar al diestro de la arena, que ha sido embestido por el toro: «Dejadme solo». Orgullo, valor y gallardía. Pero para soledad, la que este gobierno ha propiciado. Por una parte se enfrenta a EE UU, no encaja en Europa y Argelia nos escatima el gas que recibíamos, a raíz de la cesión del Sahara Español; competencia exclusiva del Rey pasmado; territorio que nos había sido encomendado por la ONU, hasta que se llevara a cabo un referéndum. En contrapartida, se jalean con los terroristas de Hamas, la Venezuela chavista y ahora defiende al régimen de los Ayatolás. Dijo Donal Trump que los españoles éramos buena gente pero que teníamos un mal Presidente de gobierno. Algo parecido a lo que sucedía en la Edad Media, cuando el Poema del Cid decía : «Dios que buen vasallo si oviese buen señor». Aunque ya empiezo a dudar de la calidad de la gente. De todas formas, por antipático que resulte Trump –que lo es�
25/07/1980 