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- El cielo, después de aquella curva
Y me dije: a tu entierro, no; a tu cima, sí. Quizá porque las despedidas duelen más cuando se mira hacia abajo. O porque necesito pensar que te has quedado allí donde dejaste tu huella: en las cumbres y en los corazones de quienes aprendieron a mirar el mundo un poco más arriba gracias a ti. Y tenía que ser el Catoute. Este invierno, la nieve no encontrará tus huellas, aunque estarás en el viento, intentando apagar el frío para ayudar al montañero a encontrarte en tu cima. No te has ido Eloy, sigues agarrado a ese Bierzo que te dio cuna y del que salió el primer club de montaña de León. Era un club, eras tú, era Gistredo y eran los 70 despegando envueltos en una chaqueta de plumas con un piolet en la mano y un mapa señalando la altitud de las grandes rocas. Del Miravalles a los Pirineos, y en casa miles de relojes dictando un tiempo que se te escapaba. Jamás anuló tus ganas, sí las fuerzas. Pero Gundín era el tesorero de la montaña berciana, el nombre de quien ha sabido acariciar con los pies - Desempolvando las pancartas
Aunque parezca increíble, para dentro de muy poco, en vísperas de las elecciones generales, los sindicatos han decidido convocar una huelga general contra la oposición. Realmente es algo insólito y no tenemos noticia de que haya ocurrido nada parecido, ni siquiera en el país más bananero del mundo. Se entiende, pues, que los señores sindicalistas comenzarán a sacar del armario las correspondientes pancartas, necesariamente empolvadas, tras ocho años de desuso. Si la manifestación es contra el gobierno actual, no tiene sentido que convocarla al final de un largo mandato de dos lustros, pues se supone que habrán tenido muchas ocasiones y razones para protestar y no lo hicieron. A buenas horas. Si se convoca contra la oposición, la huelga no tiene razón ser hasta que lleguen a gobernar, si es que llegan. Habrá que darles alguna oportunidad para poder evaluar lo que hagan o dejen de hacer. Entiendo que los sindicalistas hagan suya la expresión: «Es de bien nacidos ser agradecidos». Tienen mucho que a - La vivienda no puede esperar a las elecciones
Hay problemas que pueden esperar a una campaña electoral. La vivienda no es uno de ellos. La convocatoria de elecciones generales para el próximo 29 de noviembre llega en un momento en el que acceder a una vivienda se ha convertido en una de las principales dificultades para buena parte de la sociedad, especialmente para los jóvenes. Alquileres elevados, precios de compra alejados de los salarios y una oferta insuficiente están condicionando decisiones tan básicas como emanciparse, formar un hogar o decidir dónde vivir. Y sería un error que, una vez más, la vivienda quedara reducida a un argumento electoral. Durante años hemos asistido a anuncios, planes, ayudas y medidas parciales mientras el problema no ha dejado de crecer. La vivienda ha terminado convertida en una batalla política en la que abundan las promesas y los reproches, pero en la que se sigue sin abordar con suficiente profundidad las causas que están detrás de esta situación. El Gobierno central tiene una responsabilidad especialmente i - El gran circo
Estamos viviendo un momento tan delicado como decisivo por muchas razones. En España asistimos a la carrera de los diferentes políticos por llegar los primeros, no para solucionar los problemas reales de la gente, sino para lavar y blanquear su imagen de cara al 29N a golpe de ideas, proyectos y buenos propósitos. Este comportamiento ya está tan manido que de manera automática desconectamos. Ante la falta de seriedad, las contradicciones entre los dichos y los hechos, pasamos por la campaña del mismo modo que por una feria o un mercado, haciendo oídos sordos a los gritos procedentes de cada puesto que ofrecen su mercancía «buena, bonita y barata». Chollos en los que casi nadie cree, la confianza en la clase política se ha ido perdiendo hasta alcanzar niveles mínimos. Esta pérdida no entiende de siglas ni de fronteras, es generalizada, para todos los partidos, a nivel nacional e internacional. El descontento de la población se convierte en una olla a presión. Si se llena demasiado o si se impide la - Todo es bueno para el mitin final
De año en año electoral, las propuestas y estrategias van cambiando con tal de no perder votos cara al resultado final. Tengo bastantes amigo/as desempañando cargos en la cosa pública, algunos de los cuales con bastantes espolones debidos a su larga permanencia, unos haciendo viajes semanales a la capital de España y otros a instituciones más cercanas. Tengo gratos reacuerdos de mi etapa como concejal en el Excmo. Ayuntamiento de León donde, a pesar de haber sido una etapa convulsa, hice compañeros cuya amistad permanece en los años transcurridos. Sería largo relacionarles a todos. Aunque varios eran más jóvenes. Tuve un compañero Ignacio Moran, de los dos que salimos elegidos por nuestras siglas (CDS), Centro Democrático y Social, joven abogado pero con sólida preparación, con cuyo respaldo me sentí seguro en todo momento. Y, como dice el refrán, Lo cortés no quita lo valiente, el que fuéramos de diferentes partidos no impidió que se fraguara una sólida amistad duradera hasta estos días. A
16/09/1969 