Noticias
- 'Menas' no es menos
Vamos a por las etiquetas, que están de moda los rótulos incandescentes desde que nos hemos vuelto los bárbaros del tapete, aquellos que no quieren saber más del otro que ese colgajo tatuado en la piel que lo mete en un cajón. Son palabras que desnombran y facilitan así borrar una realidad para consolidar otra, la cómoda, la que nos pone en valor por encima de. «Menas» (Menores Extranjeros No Acompañados) hace eso con niños a los que no queremos preguntar cuál es su historia. Porque el día que Abdul dejó de ser Abdul para convertirse en un «Mena» no hizo falta escucharle ni preguntarse quién era su madre, qué dejó al otro lado del mar o cuántas noches durmió con miedo, hasta encontrar una salida a la desesperada, a nado para no ahogarse. La etiqueta hace el trabajo sucio. Lo empaqueta. Lo convierte en un concepto. Y es mucho más fácil odiar un concepto que a un niño. Las etiquetas siempre han sido la herramienta favorita de quien necesita fabricar enemigos en serie. No hace falta conocerlo - Territorios frente al fuego: una lectura geográfica
Cada verano, los incendios forestales vuelven a ocupar el debate público y, con ellos, reaparecen dos explicaciones enfrentadas. Para unos, el cambio climático es la causa principal; para otros, el problema reside en la falta de gestión forestal o en las decisiones de las administraciones. Ambas perspectivas contienen parte de verdad, pero ninguna, por sí sola, permite comprender la complejidad del problema. El territorio rara vez admite explicaciones tan sencillas. Desde la Geografía, un incendio no puede analizarse únicamente como un fenómeno meteorológico ni como el resultado de una determinada política forestal. Su comportamiento depende de la interacción entre clima, vegetación, usos del suelo, estructura de la propiedad, actividad agroganadera, condiciones topográficas, accesibilidad y capacidad de prevención y extinción. Son factores diferentes que se combinan de manera particular en cada territorio. El cambio climático está modificando las condiciones en las que se desarrollan estos episod - Reino de España y Reino de Marruecos
Marruecos y España son dos países vecinos. Resulta muy grato llevarse bien con los vecinos, pero también es más fácil tener conflictos con el vecino que con quien vive en la otra punta del pueblo. España y Marruecos son dos reinos, dos monarquías que lo que tienen de parecido es mera coincidencia. El Rey Juan Carlos heredó de Franco todo el poder y, aunque no lo tenía fácil, lo primero que hizo fue renunciar a ese poder absoluto para entregárselo al pueblo y hacer de España una verdadera democracia. Desde entonces el Rey reina, pero no gobierna, y tiene las manos atadas en el sentido de que no puede hacer prácticamente nada sin que lo autorice el gobierno. Es cierto que Don Juan Carlos ha tenido algunos comportamientos poco ejemplares, pero ha sabido reconocerlo y ha asumido vivir en el exilio o en destierro, siguiendo las directrices del gobierno de Pedro Sánchez. Pero España debe mucho a Juan Carlos. El Rey de Marruecos sí que tiene un poder absoluto, es un verdadero tirano, y, haga lo que haga, - ¿En qué siglo vivimos?
Esta semana el inminente eclipse capta nuestra atención. El sol se ocultará de forma total durante unos instantes ofreciendo un espectáculo de esos a los que, por probabilidad, solo es posible asistir una vez en la vida. Aparte de esto, transcurre el mes de agosto sin que los despropósitos que llevan tiempo sucediéndose uno detrás de otro nos den un respiro. Aún estamos digiriendo el desastre o escándalo de turno cuando ya surge uno nuevo. Si nos atenemos a las noticias que nos llegan cada día, parece que vivimos en una especie de ciencia ficción, un ambiente casi apocalíptico, con el surrealismo como uno de sus elementos principales. Es lógico que esto influya en nuestro estado de ánimo, en nuestra salud física y mental. La gente suele comentar a menudo en las conversaciones cotidianas lo mal que estamos. Sin dejarnos llevar por el catastrofismo, sin buscar culpables ni oscuras confabulaciones, lo cierto es que andamos revueltos. Aun así, hay ciertas cosas que, se miren como se miren, no admiten j - Que lo baile, que lo baile
Estamos metidos de lleno en el verano y, con ello, rodeados de fiestas por toda la provincia. Los pueblos pugnan por ver quien es el que contratas la mejor de las orquestas sin mirar, generalmente, los dineros que cada Ayuntamiento puede aportar con tal de mantener a los pocos habitantes que todavía quedan, junto con los llegados en estas fechas, para disfrutar del buen tiempo. Como soy un amante de la vida que conocí cuando estaba en los albores de juventud, no puedo evitar comparar aquellas orquestas compuestas por dos, tres o cuatro músicos, o alguno más, cuando algún indiano de la tierra regresaba con posibles, corría con los gastos, como muestra de que la vida no le había ido mal por las Américas. Normalmente en los pequeños pueblos las orquestras que contrataban no solían tener nombre propio que las identificara, sino que eran conocidas por el nombre del responsable de juntar a los que formarían parte de la futura orquestina. En algunos lugares con pocos medios se arreglaban con un acordeón, una
13/04/1957 