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- Diez hace campaña en Ceuta
Ya son varias voces las que me dicen que el alcalde de León, José Antonio Diez, se plantea presentarse por su cuenta a las próximas municipales. Está tensando la cuerda. Me recuerda a un servidor en la etapa rebelde sin causa en mi adolescencia temprana cuando tenía diez años y sabía que en algún momento me iban a echar de la clase de matemáticas. Diez ha hecho también sus números, sabe que se ha convertido en un fenómeno en sí mismo y que de presentarse en solitario sería decisivo en el tan ajustado marco polarizado. No me extrañaría que estuviese cocinando una fría venganza contra Javier Cendón preparando su propia cabeza en esa revancha condimentada. Ya me estoy imaginando a Diez exigiendo el sacrificio del secretario general del PSOE en León para apoyar a los socialistas en el consistorio. O que le tenga que aguantar como compañero de viaje, revalidando la alcaldía. Ya escribió Iván Redondo en su manual que pocos votos son muchos. Acuérdense cuando en 2016 Artur Mas se vio obligado a d - Individualismo
Llega de nuevo septiembre, con su vuelta a la rutina y trayendo consigo al otoño. Sin embargo, nos advierte con su llegada también, de la importancia de apreciar a los seres que nos rodean para aprender de ellos. A mí, septiembre, me huele a vida. Esa que cada vez parece que vale menos, pues vivimos enfrascados en un presente, donde la sociedad se alimenta del dolor ajeno. Actualmente, el caos del mundo nos convierte en personas con menos empatía y a la vez, nos vuelve más solitarios sin quererlo. La etapa del individualismo gobierna en el mundo, pero yo creo que como colectivo somos más, pues nos guste o no, nos necesitamos los unos a los otros, para poder prosperar. Como decía, Immanuel Kant, el ser humano posee una insaciable sociabilidad, porque necesita para su correcto desarrollo a la sociedad, aunque luego, desee oponerse a esta por sus propios intereses personales. Al fin y al cabo, somos un todo que a la vez, se siente nada por sí solo, debido a que cada uno aportamos un granito de arena que fina - Cómo no vienes, amor
De todos los destinos posibles, en unas vacaciones de verano, y para una familia de ingresos normales, cada cual elige aquel que más le paece va a quedar en su memoria para siempre. Una cascada, unas cuevas, un valle, una ciudad, un monumento... Pero siempre hay alguien que le deja elegir a su corazón, pues de todo lo demás la propia vida se ha ido encargando de saturarle convenientemente... El cronista, poeta al fin, y escaso de ambición («de pilila pequeña» dicho en leonés) le hizo caso a su corazón y viajó hasta Genicera, con Bodón detrás si se mira hacia el Norte, entre el Torío y el Curueño, para cantar por última vez en el Coro Flor del Viento. Subir hasta la vieja Iglesia solitaria en un risco seco, no le fué fácil, Pero una vez allí, rodeado de sus antiguas vecinas y amigas de Cármenes, y con Angel Fierro a la batuta, volvió a sentir aquel arrebato que le llevara antaño por media provincia, desnudando las canciones recogidas de los labios de las vecinas de los Argúellos. La primera, - Manolín
Siempre será Don Manuel, aunque en la universidad le apodaron Manolín el Rojo o simplemente Manolín. Una buena persona. Serio pero cercano. Educado, amable, inteligente, conciliador, riguroso, trabajador. Dialogante, con una innata capacidad para tender puentes. Un espíritu plural que no heredó el más conocido de sus alumnos de la Facultad de Derecho de León. Estos son algunos de los calificativos escuchados tras su fallecimiento. Un gran profesor, reconocido unánimemente por alumnos y colegas de aula y birrete. Se llamaba Manuel García Álvarez y era catedrático de Derecho Constitucional. Fue becario investigador en Harvard. La Comisión Europea le envió a Rusia como asesor de la Comisión Constitucional del Parlamento de la Federación Rusa. Políglota. Traductor de numerosos textos legales y jurídicos en ruso y ucraniano. Fuel el primer Procurador del Común de Castilla y León. Y terminó sus días escribiendo una colección de relatos, su última gran pasión. Tuve el privilegio de trabajar con � - Europa en la encrucijada: ¡habla, memoria!
Siempre me gustó septiembre, el mes de las uvas de oro. Ahora la vendimia se adelanta, con estos calores feroces. En la Ribeira Sacra, donde hacen la vendimia heroica, así la llaman, trepan por las laderas que miran al espejo del río ya desde mediados de agosto. Vuelan sobre el río con la naturalidad de supermanes. El vino es un líquido sagrado que guarda la memoria de el tiempo. Yo amaba septiembre, el mes en que nací, y sus uvas doradas, y los caminos polvorientos que nos llevaban a las pequeñas escuelas unitarias, tan mágicas como desvencijadas. A la hora de la siesta, doña Irene, mi primera maestra, ya próxima a jubilarse, me decía: apóyate contra la pared y deja la mente en blanco. Su mejor lección. Ahora sé que dejar la mente en blanco es todo un hallazgo, una de las pocas formas de escapar del gran ruido del mundo. Pero lo cierto es que allí estábamos en medio del silencio, sólo roto por el rumor de las ramas de los árboles y el canto de los pájaros. Septiembre es un recuerdo de libros d
22/04/1956 