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- Campaña sobre campaña
Después de meses de encuestas, mítines y promesas, uno no sabe si lo de que la campaña electoral en Castilla y León comience realmente este viernes suena más a tortura o a vacilada. Con los políticos ha sucedido algo parecido a lo de las rebajas: se han liberalizado y ahora se pueden encontrar sus pares sueltos, sus tres por dos y sus liquidaciones por cierre más allá de los períodos que de manera tradicional se reservaban a tal efecto. Campaña sobre campaña y sobre campaña una. Esta matraca, la campaña permanente, es el estado natural de la política actual, con el zasca como argumento y el mensaje simplificado como mejor programa electoral. La gestión, más adecuada o menos, ha pasado a un segundo plano y la nueva generación de políticos se ha ido convirtiendo en una bochornosa suerte de personajes que bien podría haber interpretado Robert Duvall: unos 'consiglieri' Tom Hagen, de la saga 'El Padrino', o aspirantes a teniente coronel Bill Kilgore, de 'Apocalypse Now'. De hecho, algunos candidato - Cuatreros en la vía muerta
En León el expolio nunca fue a caballo ni con revólver. Aquí se vacía la tierra con presupuesto, con firma y con silencio administrativo. Los Deicidas lo avisaban: «Ni Texas ni Arizona, el Oeste es San León». No hablaban de mapas, hablaban de abandono, de caminos cortados, de un sheriff que nunca llega. El Oeste empieza en Matallana y se pierde hacia la montaña por una vía estrecha que nunca fue postal ni nostalgia, sino pan y camino. Por ese tren subían las mozas y los mozos a estudiar, las muyeres y los paisanos a sostener la casa y el mundo, bajaban al médico y a facer la compra, viajaban al tajo. No llevaba pasajeros: llevaba porvenir. Y eso es lo que hoy se pierde. En la canción se habla de cuatreros que esperan en el monte. Hoy ya no esperan, deciden. No disparan, firman. No levantan polvo, levantan actas. No se llevan ganado, se apropian del tiempo ajeno. Diseñan trenes que no caben por los túneles y llaman modernidad a dar la vuelta antes de entrar en León. El camino, otra vez, queda cortad - El mirlo blanco
Sabemos que este tipo de pájaro no existe. Tampoco el Unicornio, ni Clavileño, ni el minotauro o el caballo blanco de Santiago. Tampoco sabemos acerca de lo que se dice del tamaño de los huevos del caballo de Espartero. Son mitos que hacen más pintoresca la existencia. A diferencia del lenguaje plano que no sirve para hablar: sin metáforas, imaginación o epítetos. «Me queda la palabra» decía Alberti y lo cantaba Aguaviva. Yo en mi infancia no fui precisamente un mirlo de esos y la inteligencia la empleaba para prepararlas pardas. Mi madre, empeñada en mi educación y mis relaciones con los niños de buenas familias -como la nuestra- se lamentaba porque me juntaba con los más golfos y de baja estofa que eran mucho más divertidos que los niños pijos. Esta frustración materna la compensó gracias a una hija puntillosa, impecable, modosita y que, por ende sabía tocar el piano y bordar primorosamente. Sus amigas, la hija del notario, del banquero, el médico, el terrateniente o del jefe del silo. Mient - Hagan sus apuestas
A nada que sale un ratín el sol, todo cambia. El color de las cosas es más vivo y chispeante, el aire parece más limpio y menos espeso. En el suelo, las huellas del caminante se derrumban en la arena y las piedras, enjuagadas, después de tantos días de lluvia, invitan a cogerlas y manosearlas. Los pájaros alborotan, preludiando las sinfonías de primavera… Todavía es pronto, pero ya todo está en marcha. Me lo dice cada brizna, cada soplo, cada minúsculo golpe de luz. Todo va bien, me digo sonriente como si hubiera descubierto la penicilina; corren tan malos tiempos que cualquier cosa parece posible, incluso la hipótesis de que deje de llegar la primavera. Desde donde estoy veo el valle precioso. Los pueblos salpicando el paisaje y el río zigzagueante, la carretera, la tierra sin su cultivo, las masas de árboles deshojados, intensamente dignos en la simplificación de su esencia… 9,5 habitantes por km² es un lujo brutal por el que doy las gracias cada día. Ha saltado a la palestra, estos días, q - Hechos, nombres
Escribo en lunes. No han pasado aún dos meses de este año 26 del siglo XXI y ya son diez las mujeres asesinadas, repitamos, a-se-si-na-das por violencia de género a manos de sus parejas o exparejas (1353 desde 2003). Y tal parece que decir diez es como decir decena o docena o cuarto y mitad. Decimos ¡Jo!, y a ver si dicen cómo va el Rayo Vallecano o la Cultural. Vamos, lo mismo que para los muchos machos para los que decir «mujer» o «cosa» es lo mismo o «cállate» su parte del diálogo. Qué digo diálogo: monólogo. Y digo «mujer» y «cosa» por no caer en vulgarismos malsonantes de habitual uso machirulo. Algo peor, perdón, mejor es cuando les ponen nombre y edad a las víctimas: Tatiana (28 años), Petronila (36), María José (48), Ana María (64), María Belén (52), Victoria (33), María del Carmen (78), María Isabel (58), Czarina (43) y Pilar (38) o cuando sabes que los feroces y despiadados machistas también se lleven por delante, asesinen a su hija, Noemí, de 12 años o a su hijo Yared d
13/01/1954 