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- El romanticismo tenía un precio
Se nos cae el romanticismo desde los cimientos. Como dicen ahora los chavalotes, «literal». La casa Gil, esas piedras que han solventado los embates de los tiempos para superarse a sí mismas y mantenerse en pie, con más de un achaque y muchas ganas de seguir, cuelga el cartel de se vende. El anterior pudo ser el de amenaza de ruina, pero ese se escondió tras el balcón y dentro de un frasco de intentos de volver a ser, que se quedaron en un juego literario que el mejor Enrique hubiera llevado, al menos, al Facebook. La casa natal de Gil quiso contener el jardín romántico que gobernara la corriente del literato y la Fundación Enrique Gil y Carrasco se remangó para hacerlo realidad. Y después de un crowdfunding, de una ayuda tímida de la Junta y de comenzar a desperezarse de ese olvido mantenido en el que los siglos habían dejado diezmada la casona, no pudo más. De un empuje al que se sumaban más de dos manos por persona se pasó a volver al estado comatoso inicial. Se necesitaba más que un arranque. - El arte de enseñar y aprender
Esta semana comienza el curso escolar para más de ocho millones de estudiantes. Vuelta a las clases en medio de una tormenta anunciada con reivindicaciones y amenazas de huelga por parte del personal docente. Reclaman mejores condiciones laborales, aliviar la carga burocrática y administrativa, bajar las ratios de alumnos, un refuerzo de los medios para atender de forma adecuada a quienes tienen necesidades especiales. Entre otras peticiones que se repiten periódicamente sin ser atendidas. Nada nuevo. Los niños y adolescentes que se sientan ahora en las aulas tendrán la responsabilidad en unos años de afrontar los retos que se vayan planteando, que prometen no ser pequeños. Porque en la actualidad los cambios se suceden a una velocidad cada vez mayor, casi supersónica, a muchos niveles. Una de las mayores crisis del sistema educativo actual se debe a que las herramientas y el entorno varían más rápido que los planes de estudio. Hasta tal punto de no tener claro para qué preparar a los alumnos. Tal vez - De vuelta al cole
Aunque el año comienza oficialmente el uno de enero, en realidad para muchas personas comienza en septiembre, especialmente en el campo de la enseñanza, tanto para los profesores como para los alumnos. La educación, junto con la sanidad, supone uno de los mayores gastos del Estado y de las comunidades autónomas. Aparentemente se diría que es poco rentable, pero es sin duda el más rentable cuando se consigue una formación integral de las personas. Quienes hemos pasado toda la vida asistiendo a clase, primero como alumnos y después como profesores, constatamos que los cambios que se han producido son tan enormes que resulta difícil hacernos una idea de lo que será el futuro de la enseñanza y de la humanidad. Precisamente ahora mismo, cuando había comenzado a escribir estas líneas, recibo por 'WhatsApp' la foto de mi sobrina Mencía, preciosa y emocionada, en su primer día de escuela infantil. Es inimaginable lo que deparará el futuro escolar de ella y de los actuales estudiantes… La diferencia entr - Cuando llegue septiembre: Y llegó
Las cosas, no son como empiezan, sino como terminan y esas estamos. Digo esto pensando en lo que se avecina con las vacaciones a la baja. No hay fiesta ni romería que no pese al otro día te decían en casa cuando se aproximaba el final del verano, con el comienzo del curso apuntando, sin que casi no te acordaras ni donde habías dejado los libros, para llevar a cabo la compra de los mismos (por tus padres) y, al mismo tiempo, proceder a la entusiasta labor del forrado como si con ello tuvieras parte del curso aprobado. Otra cosa que se llevaba a cabo por entonces, para quienes tuvieran hermanos mayores, consistía en el aprovechamiento de los utilizados por ellos aliviando el gasto a los progenitores. Pero, lógicamente, la procesión iba por dentro porque, aunque no era época de papones, dejabas atrás recuerdos de los más variados momentos vividos en pandilla o en iniciadas parejas, muchas de las cuales, con el tiempo, se diluyeron pero manteniendo aquellos imborrables momentos que la luz de la luna, o de l - ¡No toquen nada, que lo suben! (Nuestros impuestos)
Lo vuelven a hacer. A raíz de las últimas afirmaciones del concejal David Pacios y después de lo sucedido en el último Pleno, el PP y Coalición por El Bierzo vuelven a demostrar que tienen una particular manera de entender la gestión municipal: cuando no saben cómo solucionar un problema, suben los impuestos. Esta vez, un 72 % las tasas de los puestos de la Plaza de Abastos. ¿Se acuerdan de aquel gran proyecto para revitalizar la zona? ¿Del modelo de Pontevedra que iba a servir de referencia? ¿De aquella Plaza de Abastos convertida en uno de los motores de actividad del centro de Ponferrada? Pues aquí tienen la primera gran receta: subir un 72% el coste a quienes quieren abrir allí sus negocios. Su forma de revitalizar las cosas es subir los impuestos y no hacer prácticamente nada. Y eso es precisamente lo que venimos sufriendo durante esta terrible legislatura: una parálisis que alcanza prácticamente todo aquello donde ponen las manos. ¿No iban a retirar la zona azul del centro de Ponferrada? ¿N
06/06/1953 