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- Suministro garantizado
Ayer se cumplió un año desde que nuestro país sufriera el mayor apagón de su historia. Hasta 24 horas estuvimos los españoles sin poder subir a TikTok un par de vídeos ridículos y sin engancharnos por Facebook con algún primo lejano de diferente bufanda. Como sentarse tranquilamente a leer un libro o dar un paseo por el monte no eran opciones válidas, desvalijar el Mercadona pasó a ser el deporte nacional en lo que aparecían los 15 gigavatios a los que Waze mandó por una calle perdida de la mano de Dios. Como en la pandemia, los análisis en los días siguientes de los expertos reputados en apagones comenzaron a extraer lecturas positivas con sus «saldremos mejores de esta». Decían que ese inédito suceso nos podía enseñar a provocarnos nuestros propios apagones y desconectar del mundo al menos unas horas a la semana. Oye, la teoría está fantástica y, de hecho, yo mismo la he aplicado y la practico todo lo que me permite un oficio que obliga a estar online. El problema llega como con todo, cua - Momentos del Rif
Hace años, al llegar los calores, se desencadenaba una epidemia de cólera en el Rif. La causa pudiera ser que ante la sequía, se utilizaran aguas residuales para regar los huertos de los que nos llegan los tomates. No he vuelto a oir hablar de ello, lo que no quiere decir que no suceda lo mismo, porque la información cada vez está más sesgada. Aunque la cosa pudiera haber cambiado por la plantas de desalación del agua marina y potabilizacón, construídas por el gobierno de España. Recuerdo que en el botiquín al que estaba destinado pasaban todo tipo de patologías. Incluso alguna tentativa de suicidio. Unas enfermedades reales, otras fingidas para salvarse de una guardia, unas maniobras, o de fregar perolas a la cocina. Cuando llegué, los paisanos detectaron que había uno de León y me invitaron a hacer merienda-cena en el hogar del cuartel, con todo tipo de embutidos traídos desde allá. Por cortesía fui el primer día y no volví más. Primero, porque de los chorizos caseros desconfío; luego porq - El alba de la medicina, juramento hipocratico
Hipócrates de Kos (460-370) AC, fue nieto de Hipócrates I e hijo de Heraclidas, ambos médicos y tuvo en su hijo Polineo continuidad de la profesión. Se puede decir que es el origen de la medicina que llamamos tradicional «actual» y el juramente hipocrático es la base de la ética médica pero también se dice que probablemente el propio Hipócrates no lo redactó. Galeno de Pérgamo medico romano (129-216) DC, adaptó y sistematizó la medicina con el auge de la civilización griega, sus escuelas y su visión del mundo accidental, se dejó de atribuir la enfermedad a los dioses, pecados y demás divinidades. «Juro por Apolo médico, Asclepio, Higea y Panacea y por todos los dioses y diosas, a los que pongo por testigos, dar cumplimiento en la medida de mis fuerzas y de acuerdo con mi criterio a este juramento y compromiso», así comienza el juramento hipocrático. El principal médico de Grecia antigua fue Hipócrates, también realiza cirugía, pero lo que actualmente se llama menor como son hemorroides - Prioridad universal
Más de una semana lleva argayando sobre algunos espíritus patrios de barra de bar, intimidante y mal educado insulto y poco más, el mantra patriótico «prioridad nacional» con intención nada edificante –«que infunde sentimientos de piedad y virtud»–, y más bien, corrijo, peor, toda vez que viene a exacerbar sentimientos racistas, xenófobos y producir inflamación de dichos espíritus con su «los españoles primero». Viene esta nueva ola de nacionalismo español de la mano de quien viene, de la renacida ultraderecha y de la derecha menesterosa para y por mandar que, como siempre, muestra una gran cintura negociadora, haciendo gala de su utilitario marxismo (de Groucho, no cunda el pánico): «si no le gustan mis principios tengo otros». Y qué quieren que les diga, me preocupa este nazionalismo –no es errata es eco y asco– tan creciente por la patria. Como que desde siglos no hubiéramos sido los españoles muy españoles pueblo emigrante en busca de unos mejores días y vida tanto dentro como - El convento de la Anunciada
Fue el quinto marqués de Villafranca, Pedro Álvarez de Toledo y Osorio, quien decidió fundar un convento en Villafranca del Bierzo para una hija suya, que profesaría como monja con el nombre de sor María de la Trinidad. Edificado sobre los restos del antiguo hospital de peregrinos de Santiago, fue erigido el 24 de abril de 1606 –y, dicho sea de paso, declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento, el 11 de enero de 2024–; y allí se establecieron las Hermanas Pobres de Santa Clara –Clarisas, aún hoy en el cenobio–, cuya primera comunidad llegó procedente del monasterio de las Descalzas Reales de Madrid. Ahora que se acaban de cumplir 420 años, es una buena ocasión para acercarte a visitarlo… En el retablo principal de su iglesia –construida, años después, en una sola nave–, del siglo XVII, están representados la Anunciación, el nacimiento de Cristo y los desposorios de Santa Catalina; y destaca una custodia llegada desde Roma por orden del fundador. Y, a los pies del t
04/10/1952 