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- Creer una última vez
Hago una solemne promesa: si la Cultural no gana al Cádiz, da exactamente igual lo que haga el resto de rivales directos, aunque ni uno saque un solo punto, me tiro del barco definitivamente y dejo de vender la moto y creer que la salvación es posible. Van ya dos amagues, pero este es definitivo. Hasta Córdoba, estaba totalmente convencido de que ibas a pelearlo hasta el final dado tu calendario y el del resto, y a la vista está que con cierta razón viendo cómo estarías sin el 0 de 9 en un trío de partidos donde parecía asequible puntuar. Ese sábado, tras el gol de Percan en el descuento, flaqueé, pero resultó que todos perdieron. El siguiente domingo, tras caer con el Mirandés, otra vez creí que era el verdadero final, y resulta que palma otra vez el Cádiz que marca la salvación y que, por increíble que parezca, llega a León con una racha de resultados todavía peor que la leonesa. El tema es que el sábado llegas vivo. Y ya no es creer en el equipo, que los resultados lo hacen difícil. Es hac - El niño autista y los superhéroes
Hay un niño autista en la parada de autobús de Pequeño Zar. Nos hemos cogido cariño y tenemos largas conversaciones. Lo he visto crecer y pasar de 'nenu' grandullón a preadolescente esbelto, los pómulos se le afilan, la mandíbula se le ensancha, adelgaza, se estira. Su cuerpo es de un joven, aunque en su mente siga siendo un niño. Una mañana me cuenta: «Le dije a Martín que si nos pegáramos le ganaría (tiene el doble de tamaño que Pequeño Zar), pero yo no me voy a pegar con Martín porque es mi amigo. ¿Y sabes lo que me dijo Martín? Que la violencia no es la solución». Miro a mi hijo, que hace como que no va con él, pero escucha muy atento. Respondo: «Claro, tiene toda la razón». C. sigue: «No voy pegarme con mis amigos». Digo: «Ni con nadie». Dice: «Me gustaría tener superpoderes para ganar a todos y derrotarlos a todos. ¿Qué preferirías ser DannyPhantom o Invincible?». Le digo: «No conozco a esos superhéroes». «DannyPhantom puede desparecer, Invincible puede volar. Yo quiero - Sueldos parlamentarios
En una visión un tanto superficial del perfil de los parlamentarios autonómicos que recientemente han estrenado su escaño, nos encontramos con los que son de profesión funcionarios y con el resto de profesiones, y nos encontramos con los que cobran sueldo y con los que no lo tienen y se pegan por unas dietas. Estos días ha vuelto el debate sobre las dedicaciones exclusivas en las Cortes de Castilla y León, el mismo debate que yo, desde fuera, ya veía en la segunda legislatura, aquella en la que por vez primera ganó el PP desbancando a un PSOE que no ha vuelto a levantar cabeza. Pienso que los parlamentarios deben de tener un sueldo digno, y tenerlo todos, no solo los más enchufados de los partidos políticos, y pienso que ese sueldo digno tienen que ganárselo con el trabajo, la dedicación y el compromiso diario. También pienso que tienen que tener un papel determinante en el diseño de la política autonómica, y no como ahora, que todo lo decide el ejecutivo de turno. Porque si los diputados autonóm - Cuando el termómetro miente
Hay palabras que los economistas nos reservamos para los momentos incómodos. 'Estanflación' es una de ellas. No aparece en los titulares cuando todo va bien, ni la pronunciamos con facilidad los que tenemos que explicar por qué los precios suben y la economía, al mismo tiempo, no termina de arrancar. Conviene, sin embargo, entenderla. Porque lo que describe no es una anomalía teórica, sino cada vez más, el paisaje que habitamos. Para situarla, basta con recordar sus dos contrarios. La inflación es el aumento sostenido de precios en una economía en movimiento. Sube el consumo, sube la producción, sube el precio del dinero. Es el calor del motor acelerando. La deflación, su opuesto, es la caída generalizada de precios acompañada de contracción económica. El motor frío y el consumo paralizado. La estanflación es la peor combinación posible. Precios altos con crecimiento débil. El motor que se calienta sin avanzar. El término nació en los años setenta, cuando el choque del petróleo dejó a las - Prioridad Nacional
Ahora somos más. Lo dice el INE y los números empujan a parte del arco político a desempolvar la bandera de la Prioridad Nacional. Y, según las encuestas, la idea tampoco desagrada demasiado al otro lado del hemiciclo. O al menos a los que les votan. Es tiempo de hacer distingos, pero cuando éramos menos no crean que esto funcionaba mejor. En los noventa apenas recuerdo inmigrantes entre nosotros, pero las colas en el ambulatorio ya eran parte del paisaje. El mal funcionamiento de lo público no lo inventó nadie que viniera de fuera. La Prioridad Nacional, bien mirada, siempre ha sido una costumbre muy nuestra. No hace falta irse a grandes debates parlamentarios: basta con salir un día de lluvia sin paraguas. Ahí están las vecinas del centro, leonesas de toda la vida, con él en alto y gesto de propietarias de la acera, bien pegaditas a la pared sin desviarse un centímetro para que sea usted quien acabe calado hasta los tobillos. Prioridad nacional. No vaya a ser que ahora uno de Guayaquil venga a perfe
14/09/1951 