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- Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo
Los argentinos, esos tipos inclasificables, son capaces de describir el mundo en un tango o la vida en una canción. Otra cosa es a los que después eligen para que les dirijan, que no son capaces de explicarlo ni ellos mismos. Andamos dándole vueltas a lo que no pasa y resulta que ya lo había contado ellos hace muchos años. Ahí esta el gran Julio Sosa y su Cambalache, un tango, cómo no: «Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé en el quinientos diez, y en el dos mil también. Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos contentos y amargaos, valores y doblés. Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldad insolente, ya no hay quien lo niegue. Vivimos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo manoseaos. Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, pretencioso o estafador. Todo es igual, nada es mejor ¡Lo mismo un burro que un gran profesor! No hay aplazaos, qué va a haber, ni escalafón, los inmorales nos han igualao». Nada que añadir, señor - Las centenarias que han visto cambiar El Bierzo entero
Hay cosas que desaparecen sin que nadie las declare desaparecidas. Se acaba el trabajo que se hacía entre todos, desaparecen las reuniones al calor de una casa, deja de escucharse una conversación porque ya no hay quien recuerde cómo era aquello. Y un día quedan solamente las historias de quienes lo vivieron. Adelina Gómez Panizo y Angélica Encinas Blanco son dos de esas personas. Las dos nacieron en Priaranza del Bierzo con apenas cuatro años de diferencia, en 1932 y 1936, y han atravesado prácticamente un siglo de transformaciones. Han conocido la escasez, el trabajo desde niñas, la emigración, el campo, las fábricas, las fiestas de pueblo y una forma de entender la vida basada en la familia y en los vecinos. Sus recuerdos, recogidos en el proyecto 'Historias de Vida' de Bierzo2030 impulsado por el Consejo Comarcal del Bierzo, son también una fotografía de la comarca que fue. Adelina recuerda aquella infancia en la que guardar las vacas, ir al monte a buscar leña o escobas, segar la hierba y lavar - Recapitulación y conclusiones
En el año 1988 se inscribió en el Registro Nacional de Asociaciones de ámbito estatal, la Asociación de Amigos de los Relojes de Sol (AARS), cuyos fines son la promoción y difusión de los conocimientos referentes a los relojes de sol, su cálculo y trazado, construcción y emplazamiento. También el desarrollo y fomento de estudios históricos, geográficos y matemáticos, relacionados directa o indirectamente con los relojes y calendarios solares. A través de la amplia información que esta asociación (AARS) ha hecho pública, es posible hacer una evaluación bastante acertada del interés que a nivel de España y también a nivel del Mundo, tienen los relojes-calendario solares que hemos venido describiendo en este y los 4 capítulos anteriores. En la misma hay un extenso inventario de relojes de sol de España y del resto del Mundo. Lógicamente también hay reiteradas referencias a estos relojes-calendario del Bierzo. Así pues una sosegada y extensa mirada a esa página es muy interesante, para hacer - Vida lenta
Vivimos en una cultura obsesionada por la celeridad y el ruido, la ansiedad y la prisa. Cabalgamos en el vértigo. El signo de los tiempos es la velocidad, el estrés, así en el ocio como en el negocio. Las noticias se suceden sin tregua, se tapan, se pisan unas a otras: nadie se acuerda ya del Mundial ni del jodido eclipse. Los eventos se solapan. Todo son escapadas, viajes exprés, huir más que viajar: si buscas en un localizador de vuelos y miras el tráfico aéreo que puede haber en cualquier momento circulando, sorprende que los aviones no choquen arriba como los coches abajo; se salvarán por los pies (de altura). Todo son conversaciones y consultas rápidas, llamadas, mensajes e interrupciones: es improbable que ni en la selva amazónica haya todavía algún nativo sin móvil. El globo gira igual que hace miles de años, en cambio entre los seres que lo abarrotamos la actividad se ha disparatado como cuando se agita un hormiguero si lo escarbas. No hay tiempo para mirarnos a los ojos, todo va muy rápido - El caballo de Babia
Empecé mi descanso veraniego coincidiendo con la subasta de un caballo sin dueño que apareció cerca de Peña Ubiña, en tierras babianas. El precio de salida era de 70 euros. Me despedí anunciando que me iba a cruzar el verano con él y, un año más, cerré las ventanas virtuales que te aíslan del ruido del mundo y los cuarterones, que te garantizan penumbra en la casa. Regreso admitiendo que el caballo no quiso quedarse y salió al galope, incapaz de soportar días tan tórridos. Creo que ya llegó al invierno y no puedo culparle por ello. También a mí me gustaba más cuando las vacaciones consistían en preparar la maleta y marchar unos días a cambiar de aires. Eso que, según las madres, abría el apetito a niños y abuelos. Ahora pienso que lo decían por esa necesidad suya de encontrarle partido a todo porque, en realidad, regresabas tan descansado como te habías ido y con la piel del invierno un poco barnizada, que allí el moreno moreno, como Dios manda, se cogía en las eras. Me gustaba más cua
15/01/1946 