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- Maricarmen no, Benito
No demasiado lejos de donde unos antidisturbios sacaron el otro día a una señora de 87 años de su casa, el día 5 de cada mes Benito abría la puerta del portal con la ilusión de un niño el día de Reyes. Desde el portal (de donde a veces tenía que apartar a algunos turistas) hasta el cuarto, con la excepción de un primero en el que vivía uno de sus hijos, le esperaba nada menos que la recolección del salario del mes. Cervantes, que había vivido y de hecho murió enfrente de ese portal, hubiese escrito seguro un magnífico libro sobre Benito, el dueño del edificio y por lo que pude saber en su día de alguno más en el centro de Madrid. Al parecer los había ido heredando y a pesar de lo que lucía, ampliamente pasado de peso (se notaba que las escaleras solo las subía una vez al mes, especialmente inhábil cuando algo se estropeaba en casa) y con un aspecto desaliñado, vivía desde hacía mucho tiempo de las rentas. Benito fue mi casero durante los dos años que viví en el Barrio de las Letras, no - Concentración de Castropodame
El pasado miércoles nos encontramos con un anuncio de la Junta de Castilla y León, en el Boletín Oficial de la Provincia, por el que se modifican las bases definitivas y el acuerdo de concentración parcelaria del municipio de Castropodame, en El Bierzo. Leo el titular y me parece raro, excepcional, y cuando voy al contenido, me encuentro con tropecientas páginas. Me voy a los antecedentes y descubro que este cambio, sustancial y a destiempo, en un proceso iniciado hace más de veinte años, se debe a que trazaron mal los caminos y, obligados a elaborar un nuevo proyecto de esta obra civil, han tenido que modificar centenares de parcelas de reemplazo. Los que somos de la comarca de La Bañeza, ante situaciones como esta decimos eso de "ha sido como la obra del seminario" – por lo grandiosa y los años que se tardó en hacer el Seminario menor de La Bañeza a mediados del pasado siglo-. Pues bien, lo de esta concentración huele a "cuerno quemado". La han publicitado e inaugurado tropecientas veces por autor - La caducidad cazurra
Recordarán, y si no se lo recuerdo yo, que uno no es LTV y anda a ver si saca la oposición de cazurro al menos de adopción. Sigo con lo de comer morcilla y cecina con naturalidad y pido Prieto Picudo cuando toca alternar. El caso es que este verano una compañera descubrió que vengo de más allá de Valderas y le dio por preguntar aquello de, y a los cazurros, ¿cómo nos ves? Se sorprendió con la respuesta, no sé muy bien por qué. Apelé a lo de que sois hospitalarios, que normalmente sois majos y que, eso sí, si un cazurro dice arre ya pueden venir cien eclipses que seguirá siendo arre, aunque al final fuese so. Le sorprendió y no asumió como propia una obstinación, un cazurrismo, que viví desde las primeras semanas aquí. En aquella ocasión no le pude poner ejemplos palmarios que conociéramos ambos y me dio cierta rabia, para qué mentirle. Hubiera encajado a la perfección lo de los pendones del otro día, por mucho que al final hubiera acuerdo, aunque sea de medio lao. Tampoco le comenté algo - A quienes nunca salen en la foto
Cuando estos días salgamos por las calles de León para disfrutar de San Froilán veremos pendones, carros engalanados, trajes, música y tradiciones que forman parte de nuestra historia. Pero detrás de todo lo que veremos hay algo que normalmente no veremos. Horas de preparación. Personas organizando, cosiendo, ensayando, transportando, limpiando, colocando y resolviendo problemas para que, cuando llegue el momento, todo parezca sencillo. Y eso me hace pensar en todas esas personas que también sostienen nuestra vida sin que casi nunca aparezcan en la fotografía. Vivimos en una sociedad que presta mucha atención a quien destaca. Al que sube a un escenario, dirige una empresa, gana un premio o alcanza algo extraordinario. Pero gran parte de lo que verdaderamente hace funcionar el mundo sucede cuando nadie está mirando. Está la madre o el padre que cada día organiza una familia sin que nadie lleve la cuenta. Está quien cuida de unos padres mayores y reorganiza silenciosamente su vida alrededor de ellos. E - Cuando los elefantes se pelean
Suelo decir a mis clientes que la historia se repite, aunque en cada momento con sus matices. Cuando un imperio empieza a perder fuelle y otro asoma la cabeza, lo que viene después no acostumbra a ser un relevo tranquilo, sino unos cuantos años (o siglos) de inestabilidad, guerras y cierta "oscuridad", hasta que alguien vuelve a poner orden. Por eso, no me pasó desapercibido que Xi Jinping, en plena visita a Washington, hace tan solo unos días, volviera a sacar a relucir la llamada trampa de Tucídides. No es la primera vez que la menciona, ya la citó en 2013 en Pekin ante un grupo de inversores occidentales, en Seattle en 2015 matizó sus propias declaraciones de 2013, y en mayo de este mismo año, en Pekín, se lo espetó a Trump a la cara. El término lo puso de moda el profesor de Harvard Graham Allison, que repasó dieciséis casos de los últimos cinco siglos en que una potencia emergente desafiaba a la dominante. En doce, la cosa acabó en guerra. El historiador griego Tucídides dejó escrito hace 25
12/01/1924 