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- Tierra de libertadores
Me da dentera la expresión «choque cultural». Como el sonido de la tiza rasgando el encerado o el del tenedor que quiere agrietar el plato; como la sensación de las uñas que arañan el papel, me da dentera. Me da dentera, pero no encuentro otro modo de definir mi breve periplo en tierras de colonizadores y libertadores; de Diegos de Almagro y Pedros de Valdivia y de Simones Bolívar y Bernardos O'Higgins. Una tierra que me choca, como supongo les pasaría a sus moradores con el arribo de «los de la cruz» –¡menuda cruz!–. Que me choca más a la vuelta que a mi llegada allí. Porque allí, donde el quechua tiene poco que ver con una marca de ropa, donde la camanchaca tiñe de blanco el desierto marrón y se esfuma al despertar los atacameños, donde la dulzura es inherente y la solicitud explícita, no cuesta demasiado prestarse a la familiaridad. Allí, donde las palabras se emanan a borbotones y los términos son tan exactos como un reloj atómico –gracias o a pesar del nivel cultural–, es fácil - El tao del coronel
Menudo viaje nos ha invitado a realizar el analista geopolítico y coronel Pedro Baños. Hace algo más de un año presentaba en León su ensayo 'Geohispanidad: la potencia hispana en el nuevo orden geopolítico' y este jueves nos ha hecho recorrer casi 20.000 kilómetros para viajar hasta China gracias a la presentación de su último trabajo, 'El tao de la guerra: las estrategias eternas del poder chino'. Es lo que tiene la geopolítica, que pegas un salto de un continente a otro sin esfuerzo alguno. Tengo que reconocer que soy un afortunado, porque en ambos viajes he participado como copiloto junto a la historiadora Margarita Torres, teniendo la oportunidad de preguntar al autor aquellas dudas que me asaltaron tras la lectura de ambos trabajos de investigación. A través de 'El tao de la guerra: las estrategias eternas del poder chino', Pedro Baños nos hace una minuciosa descripción de la estrategia actual de China para convertirse, si no lo es ya, en la dueña del mundo. Eso sí, para entender el presente - Ellos también quieren ser padres presentes, pero el sistema no les deja
Mucho se habla de los hombres ausentes en la crianza, de los padres que apenas participan en la vida cotidiana de sus hijos. Pero menos se habla de aquellos que sí quieren estar y que, aun así, encuentran barreras invisibles y visibles que se lo impiden. El sistema sigue funcionando como si cuidar fuera cosa de mujeres. Aunque los permisos de paternidad han avanzado, todavía son vistos muchas veces como «opcional», y hay hombres que sienten la presión de no pedirlos completos por miedo a perder oportunidades laborales. Mientras tanto, a las mujeres se les da por hecho: serán ellas quienes se cojan la reducción de jornada, quienes falten al trabajo si el niño se pone enfermo, quienes carguen con la conciliación. El resultado es un círculo vicioso: ellas se ven penalizadas en su carrera profesional y ellos se pierden la posibilidad de vivir la paternidad en plenitud. Porque estar presente no es solo proveer, sino acompañar: cambiar pañales, contar cuentos, asistir a tutorías, preparar meriendas, abraz - Zapatero lee LNC
El pasado sábado, en este mismo espacio, recomendé a Zapatero que se dedicara a preparar su defensa o su fuga a un país sin tratado de extradición. Y esta semana, poco después de que la justicia le imputara los delitos de organización criminal, blanqueo de capitales, tráfico de influencias y falsedad documental, hemos sabido que antes de la notificación del auto ya había hecho las dos cosas: contactar con su abogado Víctor Moreno Catena (un viejo e indecoroso catedrático al que también deberían imputar por perpetrar el horrendo tratado de Derecho Procesal que me hicieron embaularme en mis años de estudiante), y adquirir un billete a Venezuela para un vuelo que despegaba pocas horas después del estallido de la noticia. No me digan que no cabe pensar que ZP leyó La Nueva Crónica y se apresuró a seguir nuestros consejos. Con todo, lo sorprendente y novedoso ha sido que un juez se haya atrevido a imputar a un expresidente y, sobre todo, que haya podido llevarse a cabo, en una España gobernada por e - Fascinación
«La primera vez que te vi, yo me enamoré locamente de ti. Tu fascinación, en su sensación, me hizo ver la vida con todo su encanto…», cantaba, a ritmo de bolero, Sara Montiel paladeando las palabras de modo sinuoso con esa sensualidad que la era innata. Fascinación: la magia del estreno; el primer día de colegio, la primera escapada en soledad, un flechazo, el primer beso, el primer día que posaron a ese bebe recién nacido en tus brazos… El asombro de la novedad, que desató todo un torrente de sensaciones en tu estómago llevándote en volandas durante un tiempo que siempre te pareció deliciosamente corto. Y tu cerebro, que se dejó seducir por la primicia. Esa cualidad que los neurocientifícos ponen en valor cuando inciden en la necesidad del aprendizaje desde el asombro. Y en ese momento del descubrimiento cuando se comienzan a generar impulsos eléctricos a través de respuestas neuronales que movilizan todo el sistema hormonal y nervioso a través del hipotálamo. Es tranquilizadora la afirmac
01/05/1892 