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Lo que no viste de otra noche histórica: ¡16 años después!
España pasó por encima de los 'bleus' para meterse en la segunda final del Mundial de su historia
La fiesta infinita de Porro
La fe mueve montañas. Y ahora también acelera corazones. Porque con fe puedes hacer grandes cosas. Y Pedro Porro lo sabe. Su gol ante Francia, el segundo para él en el Mundial, es el de la fe, la confianza en uno mismo y, por supuesto, la calidad. Porque la jugada en la que acabó empujando el balón para dentro nació de sus botas y de su empeño.
Oyarzabal, a la altura de mitos... porque es uno de ellos<br>
No hizo falfa mucho más que ver la reacción de Digne para entender que la decisión del árbitro de pitar penalti era la correcta. El derribo a Lamine Yamal era eividente y nada cambió que los franceses protetaran o tratasen de poner nerivoso a Mikel Oyarzabal.
Con Francia, también: la suerte le vuelve a sonreír a España<br>
el cuerpo de William Saliba dijo basta. El central francés, pieza clave en el entramado defensivo de Deschamps, tuvo que ser sustituido en el minuto 30 tras tirarse al suelo después de una jugada en la que Francia tenía el control de la posesión. El 17 corría hacia su campo, dio un pase atrás... y se tiró al suelo. Rodeado de sus compañeros, los gestos de Saliba no auguraban nada bueno y Lacroix entró rápido en acción.
Mourinho, pendiente del Francia-España
La jornada ha venido cargada de fútbol para Mourinho y su cuerpo técnico. Tras un día de trabajo intenso en Valdebebas, con doble sesión de mañana y tarde, el técnico y sus ayudantes tampoco han querido perderse la primera semifinal del Mundial y se han reunido en una sala de la residencia de Valdebebas para seguir el Francia-España. Un partido con un interés especial para Mourinho, puesto que tres madridistas estaban en acción desde el inicio: Tchouaméni, Mbappé y Cucurella, con Konaté arrancando desde el banquillo.
30/12/1982 