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- El MWC abre sus puertas con los focos en el pulso de las 'big tech', la carrera por la IA y las fusiones de las telecos
En torno a 20.000 altos ejecutivos, más de 3.000 expositores y 209 países. Si la industria tecnológica necesitara un parlamento, difícilmente encontraría uno más representativo que el Mobile World Congress (MWC). Durante cuatro días, del 2 al 5 de marzo, los pasillos de la Fira de Barcelona Gran Via volverán a ser testigos de conversaciones entre directivos, ingenieros, inversores y responsables políticos en una edición simbólica: el vigésimo cumpleaños del congreso en la capital catalana. En línea con las ediciones anteriores, su aniversario constatará la paradoja del MWC, cuya razón de origen -el smartphone-, ha sido desplazada del centro del relato por la ola disruptiva propulsada por la inteligencia artificial.No se perderán la cita los gigantes asiáticos -Huawei, Samsung, Xiaomi o ZTE-, ni las 'big tech' estadounidenses -Amazon, Google, Meta o Microsoft-, que protagonizarán un nuevo pulso para medir su posición en el nuevo orden digital, y geopolítico, y pasarán revista de sus novedades - ¡No llores por mí, Argentina!
Desde acá -como dicen en Buenos Aires-, comparto estos días reflexión y preocupación con dirigentes sindicales ante el intenso debate parlamentario argentino sobre la reforma laboral impulsada por Javier Milei. Se presenta como "modernización", pero responde a una estrategia conocida: devaluar el trabajo, reducir la protección social y erosionar derechos.Quienes vivimos en España la reforma de 2012 del Gobierno de Rajoy sabemos bien de qué hablamos. También entonces se apeló a la competitividad: se abarató el despido sin causa, se debilitó la negociación colectiva, se limitó la ultraactividad y se priorizó el convenio de empresa. El resultado fue devaluación salarial y un profundo deterioro de derechos, sin el salto estructural prometido.En Argentina la secuencia se repite. Se ha intentado erosionar a los sindicatos atacando su financiación en un sistema donde alrededor del 40% de clase trabajadora está afiliada y el resto contribuye obligatoriamente —al menos con el 2% del salario— por bene - Un conflicto mundial
Bombardear Irán y matar a su líder supremo tiene un impacto bastante más global que la operación militar que ordenó Trump en Venezuela. Ni Jamenei era como Maduro ni Irán se parece a Venezuela. El régimen chií tiene un armamento letal operativo en manos de un ejército preparado, es un actor decisivo en el petróleo y controla el estrecho de Ormuz, clave en el comercio internacional. Es fundamental que Irán no tenga armas nucleares, pero –incluso sin tenerlas– aún puede hacer un daño muy relevante a todo Occidente.El ataque ha acabado con un tirano que despreció siempre a su pueblo y que solo en las últimas semanas mató a unos 30.000 jóvenes que ansiaban la libertad. Pero esta vez Trump no controla la sucesión. Delcy es un títere de Estados Unidos. Con Arafi seguimos ante un régimen que promete venganza y que ahora su población tiene que derrotar. Europa debe ayudar, dejarse de personalismos y cerrar filas a favor de una solución que estabilice la zona. Y no siempre parece posible. - Al Asad, Maduro o Jamenei: Putin ve caer a sus aliados mientras continúa con la invasión de Ucrania
"Al Asad, Maduro y ahora Jamenei. Putin ha perdido a tres de sus mejores amigos en poco más de un año. Tampoco ha ayudado a ninguno de ellos". Con ese mensaje puso este domingo en evidencia la situación de Vladimir Putin el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, en un 'dardo' que ejemplifica bien la situación ahora mismo de Rusia: el Kremlin sigue con su ofensiva sobre Kiev mientras van cayendo sus aliados internacionales sin que Moscú tenga margen de maniobra, ni sobre el terreno ni fuera de él.Sobre lo sucedido en Irán, Putin fue muy directo, pero también discreto en su reacción. "El asesinato del Líder Supremo de la República Islámica de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, así como la de miembros de su familia, ha sido cometido en cínica violación de todas las normas de la moral humana y el derecho Internacional", esgrimió en un comunicado compartido por el Kremlin. Pero nada más. El régimen islamista no ha tenido el respaldo de su socio más relevante. Entre potencias va la c - Irán: la infantería de Trump y Netanyahu
Toda guerra es una mala noticia por lo que tiene de fracaso de aquello que nos hace humanos. La que acaba de comenzar en Irán supone, además, un golpe adicional, puede que el decisivo, al sueño de un mundo basado en reglas que los pueblos de la tierra concibieron en 1945. Un sueño todavía plasmado en una Carta de las Naciones Unidas que, por desgracia, ya no vale el papel en el que está escrita.El ataque que Trump y Netanyahu llaman "preventivo" no solo vulnera el ingenuo compromiso de no emplear la fuerza militar como herramienta de presión en las relaciones internacionales. También va en contra de principios mucho más antiguos, más profundamente asentados en el acervo colectivo de los pueblos. Lo que en su día era una infamia —así se calificó en los Estados Unidos el ataque japonés a Pearl Harbour mientras todavía se negociaba un acuerdo entre los dos países para evitar la guerra— ahora es la norma. Todavía más antigua es la ley del Talión, ese ojo por ojo, diente por diente, un derecho q












13/02/2022 