Portada del periodico La Nueva Crónica:
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- Todo Madrid gritará ¡Viva León! (14)
Anadamos estalentaos con la visita del Papa, que es de León (capital, imagino)y queríamos aportar nuestro granito de arena, de la playa de Gijón por supuesto, que la tenemos guardada de cuando fuimos de excursión con la catequesis, que no todo van a ser filminas de la vida de Jesús el de Nazareth. Primero le queríamos pedir un encuentro con Vitalino el de Genicera, que es Papa pero fijo discontinuo, a tiempo parcial;es decir, ejerce de Papa todos los años en la diana del Santísimo Cristo de la Paz y, a mayores, repite cada año el milagro de hablar idiomas que no conoce, a partir de las cinco de la mañana en punto, cuando comienza a recitar en latín largos textos pese a no saber nada de ese viejo idioma ni haber pisado seminario alguno. Dicen las malas lenguas que por los inviernos se dedica en las largas noches de nevada a estudiar los textos de un libro que le regalaron a escondidas. Como si el resto de los milagros no tuvieran su trastienda. No creemos que en sus visitas por el mundo tenga León much - Sus satánicas señorías
Soy bastante bueno consolando, pero a un amigo que hace poco me pedía dinero y encima se compadecía de sí mismo, le tuve que decir: «Tronco, el dinero o el consuelo». Hay que saber decir justo lo que uno necesita escuchar cuando la vida se pone cuesta arriba y yo tengo repertorio de frases huecas para cada situación. Sé qué decirle a quien le han puesto los cuernos y, como suele pasar, ha sido el último en enterarse. Sé acompañar a alguien que acaba de perder a un familiar. Incluso soy capaz de encontrar palabras para el que anda hundido porque ha bajado su equipo, porque le han despedido o porque el algoritmo ya no le quiere tanto como antes. Pero hay algo para lo que reconozco que no estoy preparado: no sé cómo consolar a un socialista.Me sale decirles «sé fuerte», pero creo que no procede. No me refiero al militante aspirante, ese que todavía se atreve a defender lo indefendible mientras acusa a la ultraderecha, a los jueces y a los periodistas de que le tienen manía por los mismos motivos qu - Johatsu y otros cuentos
Manuel Ángel Morales lo ha vuelto a hacer. ¿Sabéis?, hay algo muy difícil en la vida de un escritor, y es ir mejorando a cada libro. No es nada fácil. Al igual que los músicos u otras ramas del arte, es difícil mantener una constancia ascendente. Lo habitual es acompañar la trayectoria con subidas y bajadas. En nuestro caso, como escritores, lo habitual es ir publicando libros que están mejor, otros que tienen un pequeño bajón; luego, si tienes suerte, vuelves a subir. Y así hasta el final de tu carrera. Pero él sigue ascendiendo en técnica, estilo y creación; y eso lo hace uno de los más destacados a día de hoy en nuestra literatura. Lo conozco desde hace años. La vida pasa muy deprisa y pudiera parecer que son muchos, pero en realidad no son tantos. Sin embargo, nuestros caminos se juntaron un día para seguir hasta la actualidad. Es una de las personas que me rodea con más conocimiento sobre el mundo literario, del pasado y del presente. Tras varias publicaciones, este año pasado se lanzó - Auditorio
Con el mismo recato de siempre, asistimos estos días a las últimas audiciones y recitales del conservatorio profesional de música en el auditorio Ángel Barja, en el edificio de la calle de santa Nonia. Serán las últimas si finalmente se cumplen los plazos, pues cabe recordar que, hace unos cinco años, una consejera del ramo anunciaba en plena campaña electoral la segura apertura del nuevo conservatorio el siguiente mes de septiembre. Ahora parece la buena, porque el hosco féretro negro que se levanta en un barrio periférico de la ciudad presagia un traslado inminente de las enseñanzas musicales. Alguien pensaría al verlo que se trata de una alegoría arquitectónica en un país donde la música ha ocupado ínfimo espacio en la educación y la destierra a un cubo oscuro, sin ventanas. Durante décadas el conservatorio leonés ha ocupado un edificio algo vetusto y destartalado al que en los últimos años se negaban arreglos y renovaciones con la excusa de un prolongado carácter transitorio. Declaran q - "Shhhh"
Alfanhuí, el niño de ojos amarillos, es un personaje de Ferlosio que recuerda al Lazarillo, pero con menos hambre en la boca y más magia entre líneas. En una de sus andanzas, Alfanhuí encuentra un mendigo con una flauta colgada al hombro que, según el mendigo, funciona al revés de las demás y debe tocarse en medio de un gran estruendo. Las cosas se invierten y debía existir un fondo ruidoso para que de la flauta nacieran melodías silenciosas. La tocaba en medio de grandes tormentas y, entre el estrépito de truenos y aguaceros, salían de ella notas de silencio, finas y ligeras como hebras de niebla. Y nunca tenía miedo de nada. Eso le dijo el mendigo al niño de los ojos amarillos. Recuerdo que era jueves porque fue hace un par de días y porque había cinefórum en el Centro Cívico del Crucero. Ese día, suevos, vándalos y alanos regresaron. España se rompía y quien podía, hacía. Se localizó el botín escondido en una caja fuerte, traído por un pirata del Caribe. De camino al cine, contaba a
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